Es posible que muchas celebren que la semana del cambio horario se esté acercando a su fin. Avanzar la hora puede trastocar nuestro reloj interno y de rebote perjudicar la calidad del descanso. Como resultado, se nos priva de un sueño reparador y transitamos por un periodo de adaptación en el que pueden salir a relucir el cansancio, la pereza e incluso el humor agrio.

No hay que instalarse en el drama porque, en principio, en cuestión de días podremos recuperar un sueño reparador. No obstante, debes darle importancia a los problemas de sueño, y si durante dos semanas o más te cuesta dormir o te despiertas a media noche, deberías consultar al médico. Tarde o temprano la falta de horas de sueño tiene consecuencias negativas en la salud. Y por contra, un buen sueño te aporta beneficios tan agradables como estos.

Hasta luego, estrés. Tras una noche en blanco, los niveles de cortisol –la hormona relacionada con el estrés– aumenta, lo que a su vez te puede hacer sentir más fatigada e irritable ante estresores habituales hoy día. Por este motivo, dormir a pierna suelta te ayudará a manejar mejor las preocupaciones y problemas sin que la sombra del estrés te acapare.

Más atención. Realizar –y completar– una tarea tras otra te resulta sencillo, ya que tu nivel de atención es correcto, no te irrita cualquier distracción y no estás pensando en cuándo podrás volver de nuevo a tu cama. Las personas con insomnio, en cambio, experimentan un sobreesfuerzo al hacer cualquier actividad que requiera concentración. Algunos estudios subrayan que esto se debe a que las regiones cerebrales necesarias para llevar a cabo una tarea que requiera memoria y concentración no se activan cuando se ha dormido mal.

Menos antojos calóricos. Tener un sueño reparador también te puede ayudar a perder peso. El organismo, como si activara un plan de emergencia adaptativo, ve alterados sus niveles de insulina y requiere comer más para suplir la falta de energía que implica privarse de horas de descanso. Con todo, la posibilidad de rendirse a aquellos alimentos que desbaratan cualquier intento de seguir alimentación saludable es mayor.

Atractivo en potencia. La buena cara es la viva –y tan agradecida– imagen de un buen sueño. La explicación está en que, entre otras funciones, un descanso adecuado interviene en la renovación celular, una función vital para frenar que las ojeras, el tono apagado, las manchas o las arrugas hagan acto de presencia en nuestra piel.

Aumento de la libido. Cuanto más te regocijes descansando en la cama, mayor será el deleite en tu vida sexual. Es lo que apunta un estudio publicado en la revista The Journal of Sexual Medicine, que concluye que aumentar las horas de sueño incrementa la libido y mejora la excitación genital. La investigación se realizó observando, durante 14 días consecutivos, una muestra de 171 mujeres que no tomaban fármacos para conciliar el sueño.

Mejor descanso. El día que te despiertas fresca y lozana y aprovechas bien el día tienes la habilidad de conseguir dormirte rápidamente por la noche. El hábito de ser regular en horarios y, en la medida de lo asumible, levantarse e irse a la cama siempre a la misma hora, es uno de los mejores aliados para un buen reposo.

Buen ánimo. Si hay algo en lo que el sueño tiene un efecto asombroso es en cómo contribuye al buen humor. También una alimentación adecuada. Así que, juntos, estos dos hábitos nos ayudarán a tener un buen estado de ánimo. Sentirse bien es en parte una decisión, y está muy relacionada con la disciplina. Tener cierta regularidad en hábitos quizás te aburra o te resulte difícil, pero el premio a la constancia está cargado de beneficios.