Es un hecho: en verano hay más tiempo libre. Más horas de luz, más energía vital, más ganas de hacer cosas emocionantes. Ante este percal la idea de pasar una jornada en casa dedicada a ordenar. Esto es, tirando trastos, revisando caducidades, clasificando facturas y metiendo mano a todos esos rincones donde solemos acumular de todo a lo largo del año no se perfila como un planazo. Pero es necesario.

Ármate de paciencia, deja a los niños con alguien y ponte manos a la obra. ¿Vives en pareja? Lo de mandar a los niños fuera sigue en pie. Tu media naranja que se quede. Así habrá consenso en lo que se tira y lo que se conserva.
 

1. Botiquín al día. Además de las fechas de caducidad impresas, hay medicamentos que deben desecharse al cabo de X días de su apertura. Revisa y mete en una bolsa para llevar al Punto Sigre todo lo caducado. Echa un vistazo también al de primeros auxilios. ¿Tienes tiritas, vendas, gasas…? ¿El yodo, el agua oxigenada o la Cristalmina han caducado? Hazte con unas tijeras pequeñas y déjalas junto al esparadrapo. Evitarás salir corriendo por la casa en caso de herida buscando algo con que cortar las vendas o el esparadrapo. Revisa la batería del termómetro y compra una pila nueva si no funciona.
 

Summer cleaning botiquín

 

2. Facturas en orden. Solemos tener una bandeja a la que van a parar recibos, facturas o cartas del banco. Echa un vistazo. Tira las innecesarias y clasifica y guarda el resto. ¿Recibes por mail las del gas, la luz o el seguro de la casa? Guárdalas en carpetas en el disco duro y haz una copia. Será de utilidad en caso de avería o reclamación.

3. Hora de revisiones y pequeñas reparaciones. Cubre los arañazos del armario, rellena las juntas de los azulejos del baño y limpia esa manchita de la puerta que siempre se te olvida retirar.

4. ¿Hay que llamar al técnico? Una lavadora que da saltos mortales, una nevera que hace un ruido sospechoso o esa ducha que cada día tiene menos presión pueden ser el adelanto de una avería seria. Adelántate llamado ahora al técnico. O ponlo entre las prioridades para septiembre.

5. Haz un back up. Y no solo del contenido del disco duro del portátil. Apunta en una libreta de toda la vida esos teléfonos que guardas en el móvil y que son de utilidad (la niñera, la asistenta, el tutor del cole y, por supuesto, los de todos y cada uno de los miembros de la familia). Nunca se sabe cuándo puede atacarte un virus informático ni cuándo tu móvil decidirá sumergirse en el cubo de fregar. Pero esas cosas pasan.

6. Revisa el neceser. ¿Compraste una sombra de ojos brillante porque se lleva el dewy look pero solo la has utilizado una vez? ¿Y esa barra de labios en rojo ciruela con la que pareces Morticia Adams y que jamás usas? ¿Tienes un maquillaje desde hace 5 años? Tíralo. De paso, aprovecha para limpiar brochas, pinceles y el propio neceser. Has lo mismo con todos los cosméticos. Ganarás espacio en el baño y disfrutarás de la plancentera sensación de librarse de lo innecesario.

7. Pon al día la despensa. Aunque no lo creas, las conservas en lata caducan. También los refrescos. Si en casa te quedan cocacolas con la promoción del último Mundial, tíralas. Haz lo mismo con las latas de sardinas, las judías verdes en bote de cristal y los bricks de caldo que no llegaste a tomar porque el verano este año vino muy pronto. Las infusiones de hace cinco años, mejor jubílalas.
 

Summer cleaning despensa

 

8. Revisa tus membresías. ¿Eres socia del gimnasio pero no vas? –quizá necesites leer cómo no tirar la cuota un año más–, ¿Te compraste un seguro dental pero tu dentista de confianza no está en esa sociedad? ¿Un club de exalumnos con los que llevas una década sin contactar? ¿Colaboras con más ONGs de las que tu salario actual te permite? Revisa y cancela las que no te sean de utilidad.

9. Ofertas y descuentos. Abre ese cajón donde guardas cupones y vales de descuentos. Revisa si caducaron hace años y tíralos Lo mismo con esa tarjeta para acumular puntos de esa aerolínea que ha cambiado de nombre, la tintorería que cerró hace un lustro y el cupón del taller donde te regalaban 1.000 pesetas en tu próxima compra.