Ciertos alimentos especialmente ricos en vitaminas y minerales suelen llevar la etiqueta de súperalimentos. Sin embargo, muy a menudo, por no decir siempre, esta etiqueta es una excusa para vender alimentos exóticos como milagrosos a precio de oro.

Más que hablar de superalimento, Juan Revenga, dietista-nutricionista y autor del recomendable blog El nutricionista de la General, apunta que es conveniente hablar de superalimentación, de la que diversos alimentos, no necesariamente caros ni con nombres impronunciables, forman parte.

Aquí apuntamos siete, ¡toma nota!

 

Yogur
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Yogur

Es una verdad universalmente conocida que los yogures son nuestros aliados para cuidar de nuestra flora intestinal. Además, ayudan a las personas a las personas con dificultad para digerir la lactosa, ya que contienen cultivos.

Legumbres
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Legumbres

Pese a que en un artículo anterior acusásemos a las legumbres de provocar ventosidades, para nada contraindicábamos su consumo, solo que tal vez es mejor consumirlas con cuidado.

Las legumbres deben formar parte sí o sí de una dieta equilibrada por dos sencillas razones: prácticamente no son grasas y, son una fuente de fibra y antioxidantes.

Cebolla
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Cebolla

Algunos estudios atribuyen a la cebolla propiedades anticancerígenas. Revenga aporta luz sobre el asunto «como ocurre con la diabetes o los problemas circulatorios, la disminución del riesgo de cáncer pasa por llevar una dieta sana, eso es, rica en alimentos de origen vegetal. Frutas, verduras y hortalizas deben coexistir junto con el arroz, la pasta o el pan, que pese a ser de origen vegetal también no son tan ricos en vitaminas y minerales». En esta línea, los alimentos con cereales deben ser integrales de verdad y las fuentes de proteínas  pueden ser legumbres, huevos, frutos secos y carne de ave y magra. 

Huevos
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Huevos

El huevo es una fuente de vitamina D, una vitamina que, pese a vivir en un país soleado, a los españoles nos falta (también consumimos poco hierro). La vitamina D, importante entre otras cosas para tener unos huesos fuertes, se puede reforzar con el consumo de huevos, «un alimento sobre el que ha planeado desde hace mucho tiempo una negra e injustificada mala fama”, apunta el experto en nutrición Juan Revenga. “Los frutos secos también son una fuente de vitamina D», añade el dietista-nutricionista.

Verduras congeladas
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Verduras congeladas

El término “congelado” en referencia a la alimentación suele estar cubierto por un halo de sospecha por culpa de la comida basura congelada, pero en el caso de la verdura, es una buena opción: el proceso de congelación ayuda a paralizar la degradación de los nutrientes

Así lo corrobora Revenga: “Sin lugar a dudas, son una muy buena opción. Por un lado, la industria alimentaria está lo suficientemente avanzada como para poder realizar un buen proceso de congelación. Y, por el otro, tenemos una infraestructura óptima en nuestros hogares”. Y añade:  “la súper alimentación debe ser rica en alimentos de origen vegetal”. 

 

Atún en lata
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Atún en lata

No dejamos las latas. En este caso, el atún enlatado es rico en ácidos grasos esenciales poliinsaturados omega 3, ya que pertenece al grupo de los pescados grasos o azules. Recordamos que este nutriente contribuye a la buena salud del corazón.

Sardinas en conserva
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Sardinas en conserva

Te resultarán un poco viejunas, pero que este prejuicio absurdo no te eche atrás en el supermercado: las sardinas en conserva son una rica fuente de calcio. «El pescado pequeño que se pueda consumir entero, esté o no en conserva, como las anchoas o el pescadito frito, es una fuente de calcio ya que ingerimos el esqueleto del mismo», remarca Juan Revenga, y añade: «Como ocurre con el próximo alimento (el atún), las sardinas también son una fuente muy apreciable de ácidos grasos omega 3».