Al sentarse frente a un escritorio y tratar de concentrarse en una tarea, en ocasiones ocurre que la mente no focaliza su atención y divaga entre otros temas no relacionados con el trabajo que se iba a realizar. A pesar de la buena intención, a veces cuesta mucho concentrarse. Todo el mundo se ha encontrado alguna vez en esta situación frustrante en la que el rendimiento sale perjudicado.

Para poder librarse de las distracciones diarias y mejorar la concentración en la tarea que se está realizando es útil seguir estos sencillos consejos. En primer lugar hay que saber que el entorno de trabajo juega un papel muy importante en la capacidad de concentración. Cuanto más cómodo y acogedor resulte el entorno, más fácil será mantener la atención y centrarse. Asegurarse de que la silla y el escritorio están a la altura adecuada para trabajar es un buen comienzo.

La nutrición también influye en la concentración. Beber agua de forma regular mientras se trabaja y empezar el día con un desayuno saludable ayudará al cerebro a operar mejor, ya que se ha demostrado que es más fácil perder la concentración cuando se tiene hambre. Por último, es útil levantarse y moverse. Diversos estudios han probado que caminar un rato y hacer descansos de 5-10 minutos entre tareas puede ayudar a focalizar la atención durante el día.