El concepto de la energía vital, prana, lo encontramos en diferentes culturas con distintos nombres, así en China se habla del chi o en el budismo tibetano de lüng para referirse a esa misma idea de una energía de vida, de un aliento vital que poseen todos los seres vivos. La terapia pránica fue desarrollada por el maestro filipino Choa Kok Sui, ingeniero químico de formación además de exitoso hombre de negocios, quien durante años estudió diferentes formas de medicinas tradicionales y alternativas.

Durante una sesión de terapia pránica el terapeuta pasa las manos alrededor del cuerpo de la persona que recibe la terapia, sin tocarlo, para sentir si existe algún punto de bloqueo energético. La idea es que la terapia permite limpiar el prana y desbloquear los centros de energía de nuestro organismo: los chacras.

Asociada a otras terapias alternativas como el shiatsu o el reiki, la terapia pránica no es nunca sustitutiva de la medicina tradicional sino complementaria a ésta pudiéndose utilizar como refuerzo o de forma preventiva. Se trata de una disciplina holística, es decir que cree que para tratar una dolencia hay que considerar al ser humano como un todo y no tratar una u otra parte de nuestro organismo separadamente.