El té es, después del agua, la segunda bebida más consumida en el mundo. La clave de su éxito es sencilla: tiene infinitos beneficios para la salud. Además es una solución rápida para hidratarnos y con mucho sabor. El té se prepara a partir de las hojas y brotes tiernos de la planta y en función del proceso que experimentan obtendremos una u otra variedad de té. Esto significa que existen muchos tipos de té, descúbrelos y elige tu favorito para cada momento del día.

Té negro

Es el té con más teína de todos, el que proporciona más energía y es más estimulante. Además de poderes antioxidantes, es saciante y bajo en calorías. El té negro se elabora con las hojas frescas de la Camelia Sinensis, que tras oxidarse cambian su color verde por un tono más marrón oscuro, aunque no pierde su sabor ni su aroma con el tiempo. “A mí me gusta añadirle cualquier aroma que sea dulce, incluso mantequilla o chocolate”, cuenta Beatriz Parreño, diseñadora de tés del hotel Ritz de Madrid. El té negro tiene curtientes y minerales, así como aceites etéreos y vitaminas, que actúan de manera relajante en el estómago, facilitando las digestiones pesadas.

Tiempo de infusionado: de 4 a 5 minutos

Té blanco

“Es el origen de todo, los primeros brotes que crecen de la planta, y la más antioxidante de todas”, cuenta Parreño. El té blanco es el elixir de la juventud, lo llaman. De aroma y aspecto muy refinado, solo se cosecha unos pocos días de primavera en las altas montañas de Fujian, en China, cuando esos brotes, aún sin abrir, resurgen de la planta del té. Se secan a baja temperatura y su producción es muy valorada y el más caro de todos, por su escasa cantidad en el mercado. El té blanco tiene la mitad de teína que el té verde, es más diurético y hasta tres veces más oxidante que otros, y contiene vitamina E y C.

Tiempo de infusionado de 3 a 5 minutos.

Té rojo

También conocido como té Pu Erh, es el té quemagrasas por excelencia. Se le puede aromatizar con zanahoria, lavanda, canela, guaraná, vainilla y frutos rojos. Es originario de la provincia china de Yunnan, y durante mucho tiempo se le conocía como el té de los emperadores, por ser de uso exclusivo de estos monarcas. El té rojo ayuda a controlar los niveles de colesterol y de grasa en la sangre, por eso es utilizado en dietas detox, tomando hasta tres tazas al día. Con propiedades diuréticas, alivia las digestiones pesadas, y también se utiliza en cosmética como té bronceador. Se recomienda tomar sin edulcorar, para mantener su buen sabor natural y ayudarnos en nuestra dieta baja en calorías.

Tiempo de infusionado: 4 minutos

Té Oolong

Es también conocido como té azul o semifermentado, los expertos lo sitúan entre el té verde y el té negro. Su fermentación está interrumpida, y se considera una rareza dentro de los tés, precisamente por su complejo sistema de producción, que vigila, y mucho, el tono color cobre de las hojas. Este tipo de tés son ligeros en el paladar, por lo que se recomienda para aquellos que se inician en el mundo de beber té. El té Oolong ayuda a reducir la tensión arterial y a regular el colesterol, por lo que también se dice que este té es un quemagrasas potente, más incluso que el té verde. Es muy apreciado para tomar en frío, con rocas de hielo realizadas, por supuesto, con el mismo té.

Tiempo de infusionado: 5 minutos

Té Chai

Es el té más nutritivo de todos, quizá por que se suele tomar con leche, precisamente para rebajar su potente sabor. Es muy aromático e incluso picante, pues incluye jengibre, cardamomo, ginseng, pimienta, canela y anís estrellado. El té Chai protege el corazón de todas las enfermedades cardiovasculares, pues contiene flavonoides y catequinas. Su origen se debe a la rivalidad entre China e Inglaterra por ver quién tenía la soberanía del té, terminando los ingleses creando este tipo de infusión que toman a media tarde como tradición. También se ha descubierto que el té Chai funciona contra el alzheimer.

Tiempo de infusionado: 4 minutos

Té verde

El té verde es una de las infusiones más saludables, el que se considera como una especie de medicina natural, pese a que no cura enfermedades. No es un té fermentado, lo que hace que conserve sus propiedades naturales, con especial atención a su poder antioxidante. De bajo contenido en teína, Beatriz Parreño recomienda tomarlo con tomillo y naranja, “sube las defensas naturales del cuerpo, la naranja aporta vitaminas y el tomillo es descongestionante, es perfecto para resfriados; además, si lo mezclas con jengibre, es un buen activador mental”. No se recomienda prepararlo con agua hirviendo, pues puede resultar muy amargo.

Tiempo de infusionado: de 2 a 3 minutos