“Las decisiones forman parte de nuestro repertorio motivacional que, junto con el emocional y el racional, completan el triunvirato de mecanismos de adaptación psicológicos que nos permiten adaptarnos al entorno que tenemos”, arma el psicólogo Tomás Navarro. Y es que, tal y como apunta, “en función de las que tomamos vamos cerrando algunas puertas
y abriendo otras, descartando algunas opciones y empoderando otras, por lo que nuestro contexto y las personas que tenemos cerca varían en función de nuestras decisiones”.

Las decisiones construyen nuestro camino y nuestras experiencias acaban dependiendo de ellas. Pese a ello, a las personas indecisas les cuesta hacerles frente, impidiéndoles avanzar. La falta de seguridad, por su parte, también limita las actuaciones de las personas inseguras, incapaces de afrontar con alivio el día a día. No hay duda, ¡ha llegado el momento de cambiar!

Descubre si eres una persona indecisa

  • No sueles confiar en tu criterio, por lo que en muchas ocasiones necesitas contar con continuo soporte. Es por ello que prefieres pedir consejo a más de una persona y acabas cambiando de opinión en función de lo que te dice cada una de ellas.
  • Crees que no tienes capacidades o habilidades para solucionar un problema o afrontar un reto. Por lo que cada vez que surge alguna situación complicada crees que no serás capaz de afrontarla.
  • Tienes miedo a la pérdida y quieres tenerlo todo atado. Así que al final optas por tener en cuenta tantas variables que te saturas y no sabe qué elegir.
  • Al creer que no serás capaz de solucionar un problema se activa en tu interior un mecanismo de estrés y miedo que acaba condicionando tu comportamiento.

5 consejos para afrontar la indecisión

  • Procura no tomar nunca una decisión en situaciones de presión.
  • Es importante que asimiles que nada es tan grave como te pueda parecer. No hay decisiones tan irreversibles, ni daños tan irreparables. Y si los hubiera, seguro que encontrarás la forma de solucionarlos.
  • La comodidad no es buena consejera. Ten en cuenta que pequeñas incomodidades iniciales pueden suponer grandes beneficios posteriores.
  • Acostúmbrate a tomar decisiones firmes. Haciendo esto retroalimentarás tu seguridad, que crecerá a medida que tomes cada vez más decisiones y de mayor envergadura.
  • Tómate tu tiempo y no te precipites. No mezcles tus miedos en el proceso de análisis y ten cuidado con que tus deseos no condicionen la probabilidad subjetiva de tus previsiones.