Si eres de las que, como yo, te está tocando trabajar todo el verano y, aunque lo llevas bien, algunas veces el calor te amarga, te agobias, te sientes desdichada, incomprendida, desafortunada y tienes unas ganas irrefrenables de quejarte, ¡esto es para ti! Te traigo siete ideas para desconectar que son fáciles de llevar a cabo, no requieren de demasiada gestión logística y, lo mejor, son gratis –o casi gratis-.

Me encontraba pensando en el tema para la redacción de este artículo y me sentí tentada a hablar de la motivación laboral, de cara a septiembre cuando la mayoría de las personas se incorporan a su trabajo y aparece la temida depresión post vacacional. Sin embargo, de ese tema bien puedo hablar más adelante e invertir este espacio en algo que pueda resultar de utilidad a las personas que necesitan una luz en este momento. ¿Y quiénes son –somos- esas personas que necesitan ser animadas? Los que trabajamos todo el verano mientras los demás están de vacaciones.

Situación inicial: trabajar en verano

Seamos sinceras, sobre todo con nosotras mismas, si estamos trabajando en agosto es porque lo hemos decidido así; quizás ya te has ido de vacaciones, quizás te irás en septiembre o, incluso, has decidido no marcharte de vacaciones este año porque prefieres ahorrar el dinero para otras cosas. Sea como fuere, y aunque no nos guste, estamos aquí por decisión propia.

Sin embargo, el hecho de que ya te hayas ido de vacaciones o que aún te queden vacaciones por disfrutar, no te quita el mérito: trabajar en verano no siempre es un camino de rosas. A menudo tenemos que cubrir a los compañeros que no están, la soledad en la oficina o en las calles no sienta bien a todo el mundo y el cuerpo pide mar, o río, o montaña, pero no papeleos.

Sé lo que se siente. En realidad a mí me gusta trabajar en agosto, incluso cuando mi trabajo no era santo de mi devoción también me gustaba. Disfruto mucho de la quietud de las oficinas cuando media plantilla está en la playa, los clientes no contestaban a los emails con tanta celeridad, me daba tiempo de ponerme al día y casi no había llamadas de teléfono. Vamos, un gustazo.

Ahora que adoro mi trabajo me importa aun menos, pero sé lo que se siente. No todas llevamos igual el hecho de estar trabajando en agosto porque no todas somos iguales, ni todas nos hemos quedado por el mismo motivo. No hace falta ser muy avispada para entender que la situación personal de cada una es diferente y que lo que para mí está bien, para otra persona puede ser algo terrible.

Precisamente por eso pasé de escribir acerca del bajón que da volver de vacaciones y preferí hacer un guiño para todas las que estamos al pie del cañón, lo llevemos bien o mal, con estas siete ideas para desconectar.

Así que no me enrollo más, ya sabes por qué quiero compartir esto contigo y para qué, pongámonos con lo que nos interesa.

Siete planes para desconectar este verano aunque trabajes

1. ​Practica meditación

Topicazo, lo sé, pero es que no puedo evitarlo. La meditación tiene tantos beneficios y es tan fácil de practicar, que no puedo dejarla fuera de estas ideas para la desconexión.

No tienes que sentarte como un monje budista en mitad de la oficina, basta con erguir conscientemente tu espalda, apoyar conscientemente tus pies, dejar caer conscientemente tus manos y respirar conscientemente durante dos minutos para recordar quién eres, qué haces ahí, cuál es el propósito de tu día y, lo mejor de todo, reducir el estrés y apreciar pequeños detalles que te traigan felicidad inmediata.

2. ​Lee con atención plena

De nuevo la meditación está presente. Leer es una de las mejores actividades que podemos hacer para pasar tiempo con nosotras mismas, ejercitar la mente, mimar nuestro espíritu y desconectar de la realidad, pero ¿leemos con atención?

Es muy importante que te procures un espacio agradable y tranquilo, y que te acompañes de una bebida de tu preferencia. Más allá de la necesidad de mantenerte hidratada, tomar un té frío o caliente nos aporta sensación de bienestar. Puedes poner música relajante, encender velas y echar aceite de lavanda a tu humidificador.

Zambúllete en el libro como si no existiera otra cosa. Si es susceptible de ser subrayado, ¡subráyalo! Concéntrate en la historia, imagina, visualiza, vive lo que lees como si fuera tu propia vida. Todos los que escribimos lo hacemos diluyéndonos con la historia y todos los que leemos podemos diluirnos también.

3. Da un paseo nocturno

Esto es maravilloso y, si no lo has probado, ¡ya estás tardando! Calcula a qué hora te quieres acostar y calcula a qué hora debes cenar para que te dé tiempo a dar un paseo antes de dormir.

Cena algo ligero, fresco, bebe mucha agua y sal a pasear. Con o sin música, con o sin compañía, ¡no importa! Camina, pasa tiempo contigo, distráete, nota cómo ha bajado la temperatura… Y piensa que caminar favorece tu circulación, estás cuidando tu cuerpo y tu mente en la misma actividad, ¡y vas a dormir como un bebé!

4. Escápate a pasar un día fuera de tu ciudad

Cuando de desconexión se trata y vivimos en una ciudad, creo que una escapada a las afueras no es un plan discutible. Hay que hacerlo sí o sí.

En el campo la temperatura es más baja y, además, te sorprendería saber los lugares tan increíbles que hay cerca de tu casa. Quizás a 45 minutos en coche o media hora de tren tienes pueblos con encanto, bosques, ríos e imágenes que se quedarán en tu retina para ayudarte con el ánimo cuando llegue el lunes.

5. Tómate un café contigo

¿Hace cuanto tiempo no te tomas un café contigo en una cafetería con encanto? Quizás no lo hayas hecho nunca y es posible que te suene a locura, pero ¿por qué no ibas a tener una cita contigo?

Eres la persona más maravillosa que conoces, eres trabajadora, te esfuerzas un montón en hacer todo lo que está en tu mano por avanzar, por facilitar la vida a los demás, eres inteligente y activa, ¿quién no iba a querer tomarse un café contigo?

Busca por internet una cafetería que llame tu atención y programa la cita. Una vez allí solo tendrás que sacar tu libreta y bolígrafo y escribirte todas las cosas bonitas que nunca te dices, todo lo que has logrado hasta ahora, todo lo que has aprendido, etc.

6. Mantén a tu teléfono móvil alejado de ti

¿Qué te parece si al llegar a casa dejas el móvil lo más alejado de ti que puedas?

Si logras silenciar las notificaciones de las redes sociales, los emails, SMS y WhatsApp, dejando únicamente sonido para las llamadas, te aseguro que puedes pasar horas sin acordarte de que ese cacharro existe.

Si alguien necesita algo importante, te llamará. Si no lo hace es porque no es urgente. No te sientas culpable, cuando no había teléfonos móviles funcionaba así y no pasaba nada. ¿Imaginas que todos volviéramos a ello? ¡Nadie se ofendería por no leerle el mensaje de Whatsapp!

7. Date una ducha con atención plena

Y si puede ser fría, mejor.

Tomar una ducha con atención plena implica poner toda tu atención a la actividad que estás haciendo desde el principio. Elegir la toalla, olerla y elegir el jabón o gel que vas a utilizar; disponer de todo lo que necesites con antelación, música, velas, aceites y demás, evitará que te distraigas.

Este es el momento mindfulness que siempre propongo a las personas que no tienen mucho tiempo libre o que tienen niños pequeños. Dado que sacar un paseo nocturno o un café a solas puede ser difícil, y que los 10 minutos en el baño se los tienen que tomar sí o sí, ¡pues que lo hagan con actitud meditativa!

¿Qué te parecen estos planes?

Siempre que hablamos de este tipo de planes se forman como dos grupos de personas. Por un lado están aquellas a las que todo les parece bien, toman nota y se proponen intentarlos todos; y, por otro lado, hay un grupo que le encuentra obstáculos a todos los planes y suelta el típico, «claro para ti es muy fácil por tú no [insertar la excusa]».

Claro que no todos los planes son para todas, ni podemos hacerlos todos los días. Pero te invito a probarlos todos, cuando puedas, a tu ritmo, a tu manera, añadiendo y quitando detalles que conecten contigo.

Desconectar es muy importante y más aún lo es para las personas que nos hemos quedado trabajando en agosto. Y, bueno, recuerda que esto es un guiño para todas nosotras, aunque, por supuesto, si estás de vacaciones y quieres sumarte a #mimomentodedesconexión ¡eres bienvenida!