No se pasa de un día para otro de comer con normalidad a una relación patológica con la comida. A la anorexia, la bulimia o la ortorexia se llega poco a poco. Y hay señales de alarma que nos permiten detectar cualquiera de estos trastornos alimenticios. María José Moreno Magaña, psicóloga clínica de Alimmenta, apunta las más frecuentes:
 

1. Restricción alimentaria. Poco a poco se van eliminando alimentos, empezando por el pan y los dulces hasta llegar a todos los hidratos de carbono, el aceite... Al final la dieta se reduce a queso fresco, manzanas, verduras y cereales. Como consecuencia, cada vez pierde más peso y salud.

2. Evitan las comidas familiares y sociales. Unas tapas con los colegas del trabajo o un ágape familiar se presentan como enemigos hipercalóricos. Así que se armarán de excusas como "me duele la tripa", "ya como en la facultad"... Poco a poco se van aislando.

3. Irritabilidad ante la comida. Protestará porque le han puesto mucha comida, siempre le parecerá que su plato está más lleno, se quejará de la cantidad de grasa con la que se ha cocinado o intentará servirse su plato para reducir la ración.

4. Manipulación en los alimentos. Partirá la comida en trozos muy pequeños y los esparcirá por el plato para dar la sensación de que son restos y ya ha acabado de comer. Quitará grasa de los alimentos con una servilleta por ejemplo y quitará cualquier parte de grasa de un filete por pequeña que ésta sea. Si puede esconderá o tirará algún alimento.

5. Cambios en la forma de comer. Tarda mucho tiempo en comer porque come muy despacio. Sustituye el azúcar por edulcorantes, recurre a las especias y otros condimentos de manera excesiva, limita las bebidas a agua, bebidas light o infusiones. Toma muchos chicles.

6. Obsesión por el peso. Se pesa muy a menudo, incluso, varias veces al día. O todo lo contario: temen a la báscula y no se pesan nunca. Consultan a menudo páginas webs con chicas delgadas dando consejos para adelgazar. Se quejan de estar gordas aunque no lo estén.

7. Adicción al ejercicio físico y la actividad. Procura hacerlo siempre que sea posible y evita las actividades en reposo por creer que así engordará.

8. Atracones. La familia puede notar que desaparece mucha comida, como galletas, dulces o sobras que quedan en la nevera.

9. Vómitos. Para acelerar la pérdida de peso o por culpabilidad por haber comido demasiado se provoca el vómito nada más terminar de comer. Es fácil detectarlo: se escabulle al baño justo después de levantarse de la mesa, come mucho pero no engorda, incluso adelgaza, se muestra cansada, se marea o tiene calambres.

10. Dispersión. Tiene dificultades de atención y disminuye el rendimiento en el estudio o trabajo.

11. Inestabilidad emocional. Pasan en poco tiempo de la alegría a la tristeza, irritabilidad, frustración... A veces en un mismo día. El carácter cambia mucho, la que antes era alegre se vuelve arisca, silenciosa o esquiva.

Enrique de la Torre Martínez, director y psicoterapeuta del centro Apertura Psicológica y miembro de Top Doctors apunta otras características de la anorexia o la bulimia que son común denominador:

12. Perfeccionismo excesivo en los estudios. Igual que lleva al extremo su cuerpo, también pretende hacer lo mismo con su vida académica buscando una excelencia casi patológica.

13. Autolesiones. Conductas lesivas hacia su cuerpo con el objeto de producirle daño. El sufrimiento físico empaña la sensación de hambre y sirve como expiación por haber sucumbido a la tentación de comer.

14. Esconden comida. O dejan envoltorios vacíos a la vista para que los suyos crean que han comido cuando, en realidad, han tirado la comida a la basura.

15. Utilización de laxantes.

16. Robo. En casos de bulimia, sustracción económica a familiares con el objeto de comprar alimentos ‘prohibidos’.

17. Beben mucha agua, en casos de anorexia, para paliar la sensación de hambre.

La ortorexia u obsesión por llevar una vida sana a través de la alimentación es un desorden alimenticio que fácilmente puede enmascararse bajo la etiqueta de ‘persona saludable’. Desde el Servicio Especializado en Trastornos de la Conducta Alimentaria apuntan algunas señales para distinguirlos:

18. Solo comen productos saludables. Hasta el nivel de obsesión enfermiza.

19. Planificación inflexible. Planean sus comidas con días de antelación.

20. Kit de supervivencia. Llevan siempre alimentos ‘sanos’ encima. Así si les entra el apetito, no se verán tentados a consumir productos no saludables.

21. Criticones. Demonizan ciertos alimentos como los azúcares o carnes rojas, hasta el extremo de criticar a quien los ingiere en su presencia.