Una melena sana, abundante y brillante siempre ha sido sinónimo de juventud, pero el uso de productos químicos, los secadores y la planchas pueden dañar su aspecto y apagarla. Para remediar este problema, una buena coloración será tu mejor aliada, tanto si ya te tiñes para disimular las canas, como si solo lo haces para añadir algún reflejo.
Pero, un mal paso a la hora de elegir el tono o la forma de aplicarlo puede desviarte del camino y hacerte caer en el efecto contrario. Echarse años encima es más fácil de lo que parece, así que ten cuidado y evita los errores más comunes que solemos cometer.

? No elijas un tono muy oscuro: marca las ojeras y te hace más pálida por lo que tu tono de piel tenderá a verse menos saludable. Incluso si tu color natural es muy negro, matízalo con reflejos.

? No experimentes con colores extremos: tu tono es el que tienes porque es el que mejor le va a tu piel y a tus ojos. Créenos, la naturaleza es sabia así que evita los cambios de 180 grados y muévete en gamas cercanas a la tuya.

? No laves el cabello más de tres veces en semana: cada vez que te lavas el pelo, tu color pierde intensidad por lo que se ve apagado y te aporta un aspecto más envejecido.