Uno de los propósitos que más se repiten en redes sociales es el clásico «buscar nuestra mejor versión», pero ¿sabemos qué quiere decir eso? ¿Comprendemos todo lo que implica? ¿Estamos realmente dispuestas a ir a por ella? En este artículo reflexiono sobre ello, te invitaré a hacerte tres preguntas muy concretas y te ofreceré tres recomendaciones básicas si quieres lanzarte a por este objetivo.

¿Qué estamos diciendo realmente cuando hablamos de nuestra mejor versión?

La mayoría de las veces que utilizamos el término mejor versión bien podríamos sustituirlo por una descripción detallada de lo que queremos conseguir y, sin embargo, optamos por esta expresión para evitar decir palabras como cambiar, mejorar, adelgazar, etc. Su uso se ha extendido en redes sociales precisamente por ser una forma genérica de decir que se va a trabajar por cambiar algo sin decir qué es ese algo o qué supone cambiarlo –y así evitar polémicas-.

Es importante que tengas esto en cuenta, no porque sea malo y debas modificarlo, sino porque fijarte como objetivo llegar a tu mejor versión requiere de un importante trabajo de redefinición y, si no lo haces, muy probablemente iniciarás tu camino sin un rumbo definido y te sentirás perdida más pronto que tarde.

Básicamente lo que quiero dejar claro antes de entrar en materia es que llegar a nuestra mejor versión implica que debemos conocer qué mejor versión es esa y qué debemos hacer para conseguirlo; implica estar dispuestas a trabajar por ello y también conocer nuestras razones más poderosas para ponernos manos a la obra.

Dicho esto…

Tres preguntas que no te pueden faltar si tu objetivo es alcanzar tu mejor versión

Ahora ya lo sabes, la expresión mi mejor versión no define absolutamente nada en sí misma y, si realmente quieres alcanzarla, tendrás que definir qué significa para ti.

El ejercicio de definición puede ser todo lo largo que tú quieras, o que necesites, de hecho, en un proceso de coaching podríamos invertir toda una sesión, o varias, encontrar su significado. A menudo tenemos la sensación de estar perdiendo el tiempo en esta fase, pero la realidad es que lo que estamos haciendo es ahorrarlo. Sin embargo, aquí vamos a concentrarnos únicamente en tres preguntas.

1. ¿Qué quieres decir realmente cuando dices «mi mejor versión»?

Una mejor versión de algo, por definición, tiene la misma esencia que lo actual, pero con ciertos cambios que lo hacen mejor. ¿Qué cambios son los que tú quieres ver? ¿Por qué esos cambios conllevarían una mejor versión de ti?

Es importante que seas sincera contigo misma y te enfrentes a la realidad tal como venga, a veces es duro reconocer ciertas cosas, duele, no resulta agradable y tratamos de evitarlo; pero es un ejercicio imprescindible.

Por otro lado, una vez analizados los cambios que quieres ver, es conveniente analizar las características que no quieres cambiar, esa parte de ti que te gusta, que te parece esencial y que te ayudará en el camino por tus objetivos. Siempre digo que, para cuidar nuestra autoestima, necesitamos tener presente todo lo que es nuestro ser, no solo las cosas que queremos cambiar, sino también aquellas que nos gustan y nos definen.

Te invito a leer: ¿Por qué no logro lo que quiero? Define bien tus objetivos.

2. ¿Para qué quieres cambiar esas cosas?

Es decir, qué estás buscando realmente con ese cambio. ¿Mayor seguridad en ti misma? ¿Más productividad en el trabajo? ¿Una vida más ordenada? ¿Sentirte más tranquila y feliz?

Siempre que tenemos en mente un objetivo, lo que realmente queremos conseguir es la sensación y experiencias que ese objetivo nos traerá, ¡busca esa sensación que quieres experimentar!

Tu mejor versión eres tú misma con ciertos cambios que te harán sentir de una manera en concreto, ¿qué es lo que quieres sentir?

3. ¿Cómo vas a cambiarlo?

Una vez que tienes claro qué es tu mejor versión y sabes cómo te sentirás cuando lo alcances tendrás que trazar un plan de acción que te lleve a ello. ¿Qué es lo que vas a hacer? ¿Tu mejor versión implica estudiar un curso? ¿Leer más? ¿Caminar todos los días? ¿Ser más paciente? ¿Comunicarte mejor? ¿Cómo vas a trabajar en ello?

En la práctica de coaching el plan de acción suele ser la parte más atractiva porque coach y cliente trabajan codo con codo en definir qué se va a hacer, cómo, cuándo, quién lo hará, etc. Para el profesional esta es una fase más del proceso, no más importante que las otras, sin embargo el cliente lo vive con ilusión porque el trabajo previo comienza a dar sus frutos con nuevas ideas de trabajo. ¡Y estoy segura de que a ti también te gustará elaborar tu plan de acción!

Te invito a leer: ¿Qué es el coaching y cómo te puede ayudar?

Tres consejos básicos para lograr tu mejor versión

Nadie mejor que tú sabe qué significa esa mejor versión y cómo vas a alcanzarla, sin embargo hay tres recomendaciones que se repiten en todos nuestros caminos a los distintos objetivos.

Independientemente de qué área de tu vida vayas a trabajar, te recomiendo que apuntes estos tres consejos y los dejes en un lugar visible.

- Más paciencia y menos juicios: los cambios no se logran de la noche a la mañana, todo objetivo requiere la adopción de un hábito y adoptar nuevos hábitos no es un trabajo de uno o dos días. Si quieres que tu camino sea pacífico, querrás también desarrollar tu paciencia y, por supuesto, gestionar tus juicios hacia ti.

Si los cambios no llegan solos, si requieren de mucho trabajo y tiempo, ¿por qué criticar tu camino a la primera de cambio? Destierra esa costumbre de exigirte constantemente darlo todo, ya sabes que la vida no es una carrera de velocidad, sino de fondo –para mí, de hecho, es más como un paseo-.

- No compares tu camino con el de otras personas: tenemos la costumbre de compararnos constantemente porque así determinamos en qué punto nos encontramos, pero claro, no nos comparamos con cualquiera, nos comparamos con aquella persona a la que le va bien y con la que ya ha logrado lo que se propuso.

Tu camino es tuyo, y es único. Tú has comenzado a andar desde un punto de partida único, con unas características, unas fortalezas y unas debilidades únicas. Quizás hay muchas personas trabajando por el mismo objetivo que tú, pero puedo garantizarte que la experiencia nunca será igual al 100% porque no sois iguales.

- Disfruta del proceso: ¡qué difícil es disfrutar del camino cuando lo que queremos es llegar rápido a determinado lugar!

Recuerda que tus objetivos no son solo una meta, son un proceso. Son una serie de cambios, un tiempo invertido en ello, muchos altibajos y muchos ajustes. Abraza ese proceso porque es el que realmente te lleva a tu mejor versión. ¿Qué sería de nuestros éxitos si no fuera por lo que aprendemos en el camino?

En este punto, te invito a leer: Cómo mantener el foco: hazte 6 preguntas.

Recuerda… Si tu objetivo actual es lograr tu mejor versión tendrás que:

  • Definir qué quiere decir eso.
  • Analizar para qué quieres conseguirlo.
  • Elaborar un plan de acción que contenga todo lo que vas a hacer y cómo vas a hacerlo.
  • Tener paciencia contigo misma y con el camino que vas a recorrer.
  • Dejar atrás las comparaciones, son odiosas.
  • ¡Y disfrutar del proceso!