Has oído que para paliar signos de envejecimiento y marcas de acné algunas personas se 'pinchan' la cara, generalmente vitaminas o ácido hialurónico.

Pero, ¿sabías que también puedes regenerar tu piel inyectando sustancias que provienen de tu propia sangre? El tratamiento, que ya ha demostrado ampliamente su eficacia se llama Infiltración de Plasma Rico en Plaquetas. Sirve para dar una nueva vitalidad a la piel, aumentar su grosor, lograr mayor luminosidad y mejorar la coloración, logrando un importante incremento en su tersura.

Se trata de aislar y utilizar los factores de crecimiento (proteínas) presentes en la sangre del paciente. Para ello, se extrae un poco de sangre y se separan las fracciones plasmáticas mediante una centrifugación controlada. A continuación, se inyecta en la piel de cara, escote, cuello y dorso de las manos para estimular su regeneración. Una vez finalizado el tratamiento, se puede volver a retomar la actividad normal inmediatamente.

En ocasiones, en la zona inyectada puede aparecer de forma transitoria un ligero enrojecimiento, hinchazón o pequeños hematomas, que se pueden camuflar sin problema con maquillaje. Los resultados comienzan a apreciarse a las 24 horas, son progresivos y con cada sesión se evidencia más la atenuación de arrugas y el aumento de la.

Es un tratamiento que se puede aplicar a partir de los 35 años, a nivel preventivo, para ralentizar el proceso de envejecimiento, y a partir de los 45 años con fines regenerativos y correctivos.