Aunque existen distintos tipos de masajes siempre solemos relacionarlos con aquellos que sirven para la relajación o la recuperación física. Sin embargo, el psicomasaje es una de las técnicas más reveladoras y útiles para el bienestar de nuestra mente, ya que está asentada en una combinación de psicología y masaje que logra prestar atención no sólo a los bloqueos y tensiones físicas sino también a sus equivalencias emocionales.

El método Rosen es un tipo de psicomasaje basado en tocar distintas partes del cuerpo, sin masajear, pero tampoco acariciando. Se utilizan las manos, el movimiento y la palabra para rebajar la tensión del paciente física y emocionalmente, liberando la fatiga, las emociones negativas y el estrés.

Desde que nacemos reaccionamos a las presiones y cuando no podemos afrontarlas los músculos esconden las emociones mediante contracciones. Con el tiempo estas tensiones musculares se vuelven crónicas y ponen trabas a la respiración. Mediante el método Rosen el técnico habla con el cuerpo del paciente y realiza un análisis psíquico a través de las contracturas, nudos y posiciones corporales.

Este tipo de psicomasaje permite llegar a emociones y bloqueos de los que no se es consciente, desactivar murallas y activar nuevas motivaciones. Es un viaje para descubrir todo aquello positivo y negativo que se tiene guardado interiormente en forma de tensión muscular.