Tomar un tentempié a media tarde forma parte de una dieta saludable. En el día a día, la elaboración de una buena merienda puede ser la última cosa en la que se piense, por lo que es recomendable anticiparse y tenerla preparada de antemano. La merienda es importante ya que aumenta el azúcar en la sangre, aporta energía y puede ayudar a controlar el peso.

En el caso de que no se ingiera ningún alimento durante la tarde, se llegará a la cena con más hambre corriendo el peligro de comer más alimentos de los realmente necesarios. Si por el contrario se realiza una gran merienda se perderá el apetito de la cena. Lo ideal es una merienda de unas 200 calorías (o 100 en el caso de que se quiera perder peso). Las personas deportistas y activas necesitan comer más por la tarde; una merienda de entre 200 y 300 calorías es adecuada para estos grupos.

Por mucho que las magdalenas o las galletas puedan sonar atractivas, ingerir un producto azucarado como merienda provocará que se tenga hambre al cabo de una hora y propiciará la sensación de cansancio. Una merienda completa debe contener proteína y fibra, como por ejemplo unas galletas integrales con queso o un puñado de frutos secos. Si se prefiere una merienda dulce, una buena opción es cortar una manzana y sumergirla en un poco de crema de chocolate o cortar un plátano e introducirlo en un vasito de yogur con algunas nueces tostadas.