Entre los ingredientes relativamente novedosos y atractivos de nuestras recetas se encuentran las semillas. Además de los frutos secos y cereales, existen otras semillas que pueden completar nuestra alimentación y ofrecernos todo tipo de beneficios saludables.

La chía, el sésamo o las pipas... todas ellas son una fuente de substancias nutritivas que podemos añadir a nuestra alimentación incorporándolas en nuestras ensaladas, en los pasteles, en la masa de bollos, panes, galletas o entre los ingredientes de una salsa o yogur.
  • Las pipas de calabaza: son altamente antioxidantes, protegen las células del envejecimiento prematuro y ayudan a prevenir enfermedades degenerativas y cardiovasculares, ya que son ricas en vitaminas A, B1, C y E y minerales como el zinc, el magnesio, el fósforo, el potasio, el calcio y el hierro. También contienen betacaroteno, un precursor de la vitamina A con propiedades antioxidantes y ácidos grasos poliinstaurados, así como triptófano, un aminoácido esencial que ayuda a regular los niveles de seretonina.
  • Semillas de lino: el consumo habitual de semillas de lino ?en pan, con yogur, zumo?- contribuye a mejorar la función arterial (aportando ácidos Omega 3, que son idóneos para controlar el nivel de colesterol) y la salud digestiva (ya que contienen grandes cantidades de fibra, y por ello está indicado a personas con transito intestinal irregular). Además aportan antioxidantes como los lignanos, protectores del organismo.
  • El sésamo: las semillas de sésamo, o ajonjóli, son ricas en proteínas, vitaminas B y E, calcio, hierro, zinc, fibra y grasas instauradas. Como parte de la dieta pueden ayudar a reducir el colesterol y a prevenir afecciones como la osteoporosis, siendo así tu aliado para tener unos huesos fuertes.
  • Semillas de amapola: aportan una gran dosis de energía. Se trata de un alimento con un elevado contenido de grasas instauradas y antioxidantes naturales. Como el resto de semillas, tiene un aporte calórico considerable: más de 500 calorías por cada 100 gramos.
  • Pipas de girasol: Como los pistachos, las almendras o los anacardos, las pipas de girasol suelen consumirse solas como tentempié, generalmente tostadas aunque también se emplea en la elaboración de panes y galletas, entre otras recetas. Las pipas de girasol ejercen un efecto protector, pues se trata de un alimento rico en vitaminas (aporta, sobretodo, vitamina E) y minerales con efecto antioxidante, por lo que se suele decir que comer este tipo de pipas puede ayudar a proteger el organismo frente a numerosas enfermedades. Destaca también su contenido en grasas saludables, sustancias que ayudan a regular los niveles de colesterol en la sangre ya proteger la salud del corazón y las arterias.
  • La chía: esta planta de origen mexicano poco conocida en nuestro país es muy rica en omega 3. Sus semillas aportan grandes cantidades de este ácido graso, además de fibra y antioxidante. Su sabor suave combina a la perfección con batidos, ensaladas, macedonias o crema de verduras.