Umberto Eco dice en su libro A paso de cangrejo que "no hay que enseñar a los jóvenes tan sólo lo que quieren sino también, justamente, lo que no quieren". Habría que agregar que, en ocasiones, los más pequeños enseñan a los mayores lo que estos no quieren ver. Esos momentos son inesperados para los padres, incómodos para los hijos e inquietantes para ambos. He aquí algunas de las preguntas más frecuentes:

¿Por qué os divorciáis? Es importante explicar que los padres ya no se llevan bien, que discuten y que van a ser más felices viviendo cada uno en una casa. Será imprescindible hacer hincapié en que cada uno les seguirá queriendo igual y que van a hacer las mismas cosas que antes, pues ello les dará tranquilidad y restará incertidumbre a la nueva situación.

¿Qué es la muerte? Más allá de las creencias religiosas que cada padre desee transmitir, hay verdades que no deben ocultarse. Así, hay que explicar que morir es dejar de vivir. No obstante, las creencias de cada uno pueden dar mensajes más tranquilizadores a los niños cuando son más pequeños. Frases como 'está en el cielo' facilitarán que el proceso sea menos doloroso.

¿Por qué me dices que no debo fumar si tu lo haces? Ésta es una de las preguntas más complejas que suelen plantear, ya que ellos ven que uno hace algo que no es sano para sí mismo pero que se lo prohíbe a los otros. Por ello hay que dejarles claro desde el comienzo, sin importar la edad, que es un error que uno ha cometido, pero que no quiere que a ellos les suceda lo mismo.