La uva es una fruta con propiedades casi milagrosas, ya que es laxante, diurética y depurativa. Además, estas bayas tan populares son ricas en antioxidantes, distintos minerales y vitaminas varias. Todo esto se traduce en un alimento que ayuda a prevenir el cáncer, los problemas cardíacos y la osteoporosis, a la vez que regula los niveles de colesterol, ayuda a controlar las migrañas y contribuyen a combatir el envejecimiento.

Sin embargo, los beneficios de la uva no terminan aquí. Es también un fruta excepcional para la piel y es utilizada para evitar la aparición de las primeras arrugas, mantener la firmeza de la piel y evitar la degradación del colágeno natural del cutis. Por otra parte, las semillas de las uvas son un excelente exfoliante para la piel porque no sólo limpian el cutis, sino que estimulan la producción de colágeno y elastina, así como la renovación celular, algo indispensable para evitar el envejecimiento dérmico.

Preparar un exfoliante casero a base de semillas de uva es mucho más sencillo de lo que parece: sólo se necesita triturar las pepitas y mezclarlas con aceite de almendras. A continuación, se aplica en el rostro con pequeños movimientos circulares y se enjuaga. Los resultados aseguran una piel lisa, limpia, suave y con una textura envidiable que evitarán la aparición de las primeras arrugas.