A lo largo de la vida te habrás encontrado con personas que te han transmitido sensaciones positivas, buena energía, vibraciones en consonancia con tu estado emocional, y que al final te has sentido como enganchado/a a ese espíritu de disfrute, ¿verdad? Sin embargo, seguro que te has topado con otras cuya personalidad te ha invadido de todo lo contrario: pesadez, fatiga emocional, estrés, agotamiento, mal humor, etc… Pues bien, hoy nos vamos a centrar en las segundas, a las que llamaremos vampiros emocionales o energéticos.

Las emociones son algo particular de cada persona, se manifiestan de manera abrupta y sin que intervenga la parte racional, indican estados afectivos internos como: necesidades, deseos, motivaciones, ilusiones, etc. Por lo que la manera de interpretarlas dependerá de nuestras experiencias pasadas, aprendizajes, carácter, actitudes y creencias. 

Ahora bien, existen personalidades, que consciente o inconscientemente, tienen la habilidad de chuparnos la energía y el buen estado de ánimo, dada la constante negatividad que emanan.

Las emociones se contagian, para bien o para mal, por lo que la exposición continuada a unas u otras puede acabar influyendo sobre nuestro estado de ánimo, sin llegar a determinarlo puesto que siempre tendremos la posibilidad de enfrentarlo y dirigir nuestra vida hacia aquello que vaya en consonancia con lo que necesitamos para mantener nuestro bienestar emocional.

 

Síntomas de los vampiros emocionales

A grandes rasgos, los vampiros emocionales, son personas que juegan mucho con la manipulación emocional, con el objetivo de alcanzar sus propósitos. Es como si necesitaran nutrirse de la energía de la otra persona para sentirse bien, por lo que la característica principal de la que están dotadas es la falta de empatía, no se ponen en el lugar del otro, son bastante egoístas e inmaduros.

Digamos que utilizan a los demás como saco de boxeo para descargar su malestar y cuando se han vaciado, van a buscar a otra persona para hacer lo mismo. No enfrentan aquello que les aqueja y se sienten cómodos en el rol de víctima, por lo que resultan ser personas realmente muy agotadoras.

El vampiro emocional siempre será alguien cercano a nosotros, ya que necesitan forjar un vínculo afectivo previo antes de empezar a robar nuestra energía. Esto es así porque para empezar a actuar deben conocer previamente nuestros puntos débiles y así utilizarlos en su beneficio. Resulta tremendamente complicado evitar sus efectos nocivos cuando se trata de personas de nuestro círculo: familia, amigos, pareja, etc.

Si  bien cada caso es un mundo, podemos identificar siete personalidades a las que podríamos catalogar de vampiros emocionales o energéticos, ¿vemos cuáles?

 

vampiros emocionales

 

Personalidad crítica

Aunque la crítica no tiene por qué ser algo negativo, en este caso hace referencia a aquella persona que pone pegas a todo, se muestra en discordancia con cualquier cosa que se le proponga, sin aportar una idea constructiva.

Se trata de quejarse por quejarse con la intención de hacer sentir inferior a la persona que tiene delante. Se cree en el uso de la verdad, siempre lleva la razón y los demás son los que se equivocan. Su forma de hacértelo saber es desde la manipulación, «no, pero si te lo digo por tu bien». Son altamente intransigentes, por lo que si te expones demasiado a ellas puedes acabar cayendo en su propio error: la crítica constante.

 

Personalidad pesimista

Es ese tipo de persona que todo lo ve negro, todo es derrotista, nunca hay salida a nada, no valora lo bueno que hay en su vida porque siempre espera la caída, vive del lado del miedo y jamás hace el esfuerzo por romper con ese bucle de pesimismo empedernido.

Resulta muy agotadora porque por mucho que intentemos hacerle ver el mundo desde otra perspectiva, ésta jamás lo va a valorar más que cómo ella misma lo ve. Puede resultar tan convincente, que si no tenemos una buena autoestima y pasamos un mal momento, puede llegar a convencernos de que tiene razón y ahogarnos nosotros también en el pozo. Cuidado porque si caemos en esta red, coartamos nuestros proyectos, nuestras ilusiones, etc… El miedo y la visión de los demás, es de los demás, no la hagamos nuestra.

 

Personalidad catastrofista

Sería el pesimismo llevado al extremo. Se trata de personas enfocadas en una visión de la vida catastrofista, llena de peligros y desgracias constantes. Magnifican cualquier situación negativa aislada, y son incapaces de valorar las cosas buenas del día a día. Se obsesionan con que el mundo es un desastre, que no merece la pena y que hemos venido aquí para sufrir. En otros casos se sienten desconectados del mundo cotidiano y su único objetivo es hacernos ver que en la vida solo suceden desgracias.

 

Personalidad victimista

Es la típica persona que se queja por todo constantemente, incluso cuando algo le sale bien. Sus problemas siempre son más importantes que los de los demás por lo que carecen de la habilidad de mostrar apoyo emocional. Es tremendamente egoísta ya que su única intención es descargar la queja, que la escuches, pero luego no está dispuesta a escucharte a ti.

 

Personalidad agresiva

Se trata de personas que reaccionan de manera agresiva cuando menos te lo esperas. Se tiene la sensación, al estar con ellos, que andas sobre cáscaras de huevo, nunca sabes qué puede desencadenar su furia, por lo que coaccionan mucho el comportamiento de la persona que tienen delante.
 

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Personalidad sarcástica

Quizás sea de las más molesta, ya que se tiene la sensación constante de que se está burlando de nosotros. Se mueve cómodamente dentro de la ironía, lanzando sin ton ni son dardos envenenados para ver si te llegan y escudándose luego en frases como «era broma, no te lo tomes así». Son personas realmente hirientes, porque aunque utilicen el humor en sus expresiones, sobrepasan los límites del respeto y son muy crueles en sus argumentaciones, saben donde dar.

 

Personalidad pusilánime

Pusilánime quiere decir de alma pequeña, perfil bajo. Personas que se sienten cómodas mostrándose como desvalidas y sin capacidad para desenvolverse por si solas.

Viven de la lástima que despiertan en los demás, por lo que consiguen ser el centro de atención. A diferencia del victimista, no se queja, actúa de manera que los demás se den cuenta de lo mucho que los necesita. Demandan que estés pendiente constantemente de ellas, acabándote por robar tu tiempo y espacio, son invasivas.

 

Pero seamos honestos, no todos los vampiros emocionales son conscientes de que lo son, es decir, no hay una mala intencionalidad detrás de su acción, por muy desadaptada que ésta sea. No se percatan de los efectos negativos que tienen sus actos en las personas que lo rodean. Muchas veces se comportan así como mecanismo de defensa ante situaciones traumáticas que han vivido anteriormente, por lo que será necesario averiguar qué le está motivando a ser de esta manera antes de tomar la decisión de alejarnos o ayudarlos a trascender la actitud con la que se muestra ante la vida.

 

¿Cómo enfrentarnos a los vampiros emocionales?

- Identifica al vampiro emocional y su intencionalidad.

- Evalúa el tipo de relación que tienes con ellos y por qué la mantienes en el tiempo.

- Conéctate con tus sentimientos, cómo te sientes cuando estás con esa persona.

- Establece límites claros y contundentes.

- Aléjate de la persona si sientes que pierdes el control de ti mismo/a.

- Trabaja tu autocontrol.

- Pierde el miedo a conocerte.

- Dedica tu tiempo a actividades o relaciones que renueven tu energía.