¿Recuerdas la fiesta de cumpleaños de tus diez años, cuando estabas tan emocionada por la cantidad de regalos que tus compañeros de clase te habían traído? Seguramente recuerdes menos cómo tu madre se echó las manos a la cabeza y dijo: “¿dónde voy a meter todo esto ahora?”. Del mismo modo tampoco entendías por qué había días en que ella sencillamente era feliz con no hacer “nada”. Hoy tal vez te parezcas más a tu madre, ¿correcto? Tranquila, en este sentido todo está bien.

Necesitas espacio, y ese espacio, tanto físico como mental, te ayudará a pensar y a priorizar mejor. El minimalismo puede ser la clave para que la ansiedad del día a día afloje. Seguro que sabes de lo que hablamos. Pero tal vez te suene menos esta cifra: según la OMS, en España un 4,1% de la población se vio afectada por trastornos relacionados con la depresión en 2015 (más de un millón de personas).

Toma nota de estos cinco trucos súper sencillos para llevar una vida minimalista y dinos si después de un mes notas la diferencia. 
 

1. En una tienda, pregúntate lo siguiente: «¿lo necesito?» Si bien podemos darnos el típico capricho ocasional, entrar en una tienda y fascinarse por los colores y los olores que la acompañan es caer muy fácil en los trucos del consumismo. Dices que no eres una “facilona”, ¿verdad? Sé una mujer y compra realmente lo que necesites. Observar lo que tienes y apuntarlo te ayudará a evitar la típica compra compulsiva, así como a mantener a raya el bolsillo.  
 

2. El armario no necesariamente debe actualizarse “cada temporada”. Este sigue la línea del primer punto, pero nos centramos específicamente en ropa. Es tan fácil gastarse pequeñas cantidades de dinero en camisetas y vestiditos que en teoría ocupan poco espacio que no caemos en que llegará el día en que la puerta del mismo ya no se cerrará. ¿Sabías que la blogger al frente de Unfancy demostró que era posible vivir con solo 37 prendas? ¿Cuántas tienes tú? Deshazte de lo que no necesites, es una de las premisas de la gurú del orden Marie Kondo.
 

3. La agenda no tiene por qué estar siempre llena. Hemos adentrado en la esfera minimalista a través de su arteria física, pero también hay una vertiente social y, por lo tanto, emotiva. Sabemos que eres fiel a tus compromisos y que (casi) nunca dices que no a una quedada para ver lo nuevo de Netflix, pero pregúntate lo siguiente –sí, esto va de hacerse muchas preguntas–: ¿quiero ver a mis amigos o necesito entretenerme? Está bien pasárselo bien, pero como en toda relación esto va de dar y recibir.

Es importante aprender a estar sola y disfrutar de ese tiempo contigo, y ser consciente de que los demás no son hologramas que existen solo para llenar tu agenda. Y viceversa: si observas que una amistad solo queda contigo para hablar y no se interesa lo más mínimo por ti, házselo saber sin discutir. Os haréis un favor.
 

4. El minimalismo, como ya sabrás ahora, también es mental. Teníamos que apuntar la palabra mágica: tóxico. Hay personas tóxicas pero en nuestra mano está detectarlas y alejarlas. Por mucho que hayas leído al respecto, nada ayuda más que el instinto en este sentido. ¿El motivo? Tus emociones pueden acabar siendo negativas cerca de ellas y este factor va más allá de excusas y explicaciones, y puede causar dolor.

No estamos obligados a llevarnos bien con todo el mundo,  así que take it easy. Y ahora vamos a por el tópico, que reinventamos por supuesto: «no eres tú, soy yo». Hay personas que a lo mejor son tóxicas para ti pero no para otras. De modo que di abiertamente que sí, que eres tú, que quieres ser feliz, y punto. Mejor dos amigos para siempre que una “chupi pandi” insoportable.
 

Para redactar este artículo, la autora ha tomado buena nota de algunas de estas lecturas…

  1. Simplifica tu vida, de Víctor Jiménez
  2. Menos es más, de Francine Jay
  3. Dan-sha-ri: ordena tu vida, de Hideko Yamashita
  4. Ordena tu casa para ordenar tu vida, de Cuca García de Vinuesa
  5. ¡Tómate un respiro! Mindfulness, de Mario Alonso Puig