En varios lugares del mundo como Islandia, Dinamarca o Suiza encontramos casas cueva: una opción que aporta distintas ventajas y convierte tu casa en un lugar de ensueño, único y en contacto directo con la naturaleza. A nivel arquitectónico hay diferentes maneras para construir una casa cueva hasta el punto de que existen arquitectos especializados en la edificación de este tipo de viviendas integradas en el paisaje. Las casas cueva son hogares sostenibles ya que suponen casi la mitad de ahorro de energía y de emisiones de CO2.

Sus condiciones climáticas son muy agradables debido a que son lugares frescos en verano y protegen del frío en invierno. Además, la humedad del aire dentro de estos hogares gira en torno al cincuenta por ciento, una cifra agradable e ideal en comparación con las casas tradicionales.

Sin embargo, la ventaja principal de las casas cueva es que su impacto urbanístico es mínimo ya que se fusionan con el paisaje. Otra opción que ofrecen estas viviendas es que sus tejados están cubiertos de tierra, lo que los convierte en ideales para cultivar plantas en la misma azotea.

Además, estar en contacto con la naturaleza ayuda a equilibrar nuestra mente y nuestro cuerpo, aportando bienestar al organismo. Una casa cueva permite formar parte del paisaje y cuidar de la naturaleza al mismo tiempo.