¿Comes por hambre o hay otras causas que te llevan a ingerir alimentos? ¿Tiendes a los atracones por ansiedad? ¿Engulles sin disfrutar de los sabores? La pregunta la lanza al aire Mª Pilar Casanova, creadora junto con Enrique Escauriaza del Método Atrévete a Comer (MB-MAC). 

Fueron los pioneros en España del mindful eating, una de las formas de integrar la meditación en el día a día y que permite a la persona conectar con sus emociones y su cuerpo para enfrentarse al plato. La cuestión no es banal. Vivimos en un mundo acelerado, incapaces de centrarnos en el ‘ahora’, obsesionados por el qué dirán y trasladamos esa vorágine a todos los aspectos de nuestra vida. Incluida la mesa.

 

Si antes mi cuerpo era una prisión ahora veo lo que puedo llegar a hacer con este cuerpo y me siento libre. Y lo cuido más. -Dana Falsetti

 

La presión social puede devorar nuestra autoestima mientras que el estrés tiende a deteriorar nuestra relación con la alimentación, reduciendo la sensación de apetito o por el contrario aumentándola. Surgen problemas como la anorexia, la bulimia o el trastorno por atracón, similar a la bulimia solo que sin el vómito posterior. «El estrés genera una mala alimentación, pero una mala alimentación también puede generar estrés», señala la experta en Coaching de Pronokal Group, Pilar Morales.

Una de las formas de gestionar ese estrés y la autoestima es a través del yoga. Prueba de ello es Dana Falsetti, conocida como la yogui curvy. Esta joven de Pensilvania de 24 años llegó a pesar 130 kilos. Arrastraba problemas emocionales desde la adolescencia. Los acallaba engullendo todo lo que encontraba en el frigorífico. Su diagnóstico: trastorno por atracón.

Hoy, con 30 kilos menos, se ha convertido en una estrella en Internet haciendo yoga. Reconoce que el problema no está del todo superado, pero el yoga le ha ayudado a gestionar sus problemas de autoestima, su relación con su propia anatomía imperfecta según los cánones imperantes y toda esa ansiedad descontrolada que la impulsaba a comer sin medida. Más aún, «a sentir que valgo, algo que no creía posible en mis años de instituto. Si antes mi cuerpo era una prisión ahora veo lo que puedo llegar a hacer con este cuerpo y me siento libre. Y lo cuido más».
 

yoga y alimentacion
 

En contra de lo que algunos creen, el yoga no sirve para adelgazar ya que la actividad cardiovascular que realiza es pequeña. Pero ayuda a conectar a la persona con su cuerpo y su mente. A ser consciente de tu yo, del momento presente. Y a relajar. Mientras te centras en colocar manos, pies y cabeza debidamente para hacer un saludo al sol no estás devorando una bolsa de magdalenas de forma compulsiva.

Y hay más. Cuando nos concentramos en la respiración para ir desarrollando las distintas asanas se produce un importante cambio en nuestro sistema nervioso autónomo: el parasimpático toma el control. Es el gestor de los actos involuntarios como la digestión o la respiración. Pero, sobre todo, el responsable de un estado de calma, el que frena al estrés (durante este estado se minimiza la secreción de cortisol, la hormona vinculada al estrés).

Cuanto más nos acerquemos a un estado de meditación, mayor será la tranquilidad y mayor el control de nuestras emociones. De ahí que tras una sesión de yoga nos liberemos de parte de los sentimientos de tristeza, ira, angustia o ansiedad.

Una vez tenemos el estrés y todas las emociones negativas asociadas bajo control es más fácil acercarse a la comida desde una perspectiva sosegada y consciente. Si antes de tumbarte en la esterilla te hubieras comido una bolsa de patatas sin compasión ahora prefieres saborear un té. No es publicidad, es pura fisiología humana.
 

'Mindful eaiting' y los trastornos alimenticios
 

Entonces, ¿el yoga por sí solo basta para tratar un trastorno de la conducta alimenticia? No. Hablamos de enfermedades complejas que necesitan el refuerzo de psicólogos y nutricionistas, pero, sin duda, aprender a manejar nuestro estrés, dominar el ‘ahora’ y reencontrarnos con nuestro cuerpo es un punto de apoyo fundamental para afrontar la terapia con garantías de éxito.