Según datos del INE (Instituto Nacional de Estadística), cada español gasta de media unos 130 litros de agua al día de manera directa. La cifra puede parecer alta pero si nos ponemos a contar, en una ducha podemos gastar de 40 a 70 litros, si nos bañamos unos 200 litros, cada vez que tiramos de la cadena se van otros 10 litros más, el lavavajillas consume entre 20 y 50… Y si añadimos tareas externas al hogar como lavar el coche, que puede suponer fácilmente un gasto de 500 litros, los números se disparan.

Teniendo en cuenta el precio del agua y que se trata de un recurso no renovable y escaso, cualquier forma de no despilfarrar el recurso es bienvenida. Os enumeramos algunos consejos que podéis poner en práctica en vuestra vida cotidiana.  

 

Cerrar el grifo siempre que no sea necesario
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Cerrar el grifo siempre que no sea necesario

¡Es una regla básica, pero también es la más efectiva! Lavándote las manos, cepillándote los dientes, fregando o incluso mientras te lavas el pelo. Todos son momentos propicios para que no prestemos atención y para que dejemos que el agua salga alegremente de nuestro grifo. ¡Estad atentos y poned freno a este despropósito!

Ducharse en vez de bañarse
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Ducharse en vez de bañarse

Mientras te estés duchando puedes medir el tiempo para que estés dentro de la ducha, como mucho, cinco minutos. Se calcula que si te duchas en lugar de bañarte podrás ahorrar entre 50 y 100 euros al año.

Reutilizar el agua de algunos aparatos
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Reutilizar el agua de algunos aparatos

Podemos aprovechar el agua que se genera de la condensación de los aparatos de aire acondicionado para las tareas de limpieza del hogar.

Aprovechar el agua mientras esperas a que se caliente
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Aprovechar el agua mientras esperas a que se caliente

Basta poner un cubo para evitar que se malgaste el agua que cae mientras esperas a que aumente de temperatura. Podrás usar esa agua para regar las plantas o para fregar el suelo.

Regular la cisterna del váter
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Regular la cisterna del váter

Es uno de los trucos más clásicos y conocidos. Tan solo necesitas llenar dos botellas de agua y ponerlas en tu cisterna, si es de las antiguas. ¡Con este sencillo método ahorrarás entre dos y cuatro litros cada vez que tires de la cadena!

Usar lavadora y lavavajillas
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Usar lavadora y lavavajillas

Aunque parezca mentira, lavar a mano normalmente comporta un gasto más elevado de agua. Es por eso que es recomendable poner los electrodomésticos en funcionamiento, aunque, eso sí: siempre con la carga completa.

Regar por la mañana o por la noche
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Regar por la mañana o por la noche

Evita regar al mediodía porque con el sol y el calor el agua se evapora antes de ser absorbida por los árboles y las plantas.

Revisar las posibles pérdidas de agua
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Revisar las posibles pérdidas de agua

De vez en cuando conviene hacer una revisión de la instalación doméstica (tuberías y grifos) para detectar posibles fugas. El goteo puede haceros gastar unos 30 litros al día. Un buen truco para descubrir si tienes una fuga es que te fijes en el contador de agua cuando te vayas a dormir y cuando te levantes. Si no has consumido agua durante la noche, el contador debería mostrar la misma cifra.

Instalar dosificadores y aireadores
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Instalar dosificadores y aireadores

En los grifos y en las alcachofas de ducha podéis usar pequeñas piezas que reducen el flujo de agua en un 50%. Un aireador cuesta entre 5 y 10 euros. ¡Pronto podrás rentabilizar tu compra!

Concienciarse de la huella hídrica
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Concienciarse de la huella hídrica

Más allá de las tareas que puedes llevar a cabo en casa, moderar el consumo de productos que se elaboran con abundante agua es igual de importante para combatir su desperdicio. Es lo que se conoce como huella hídrica: el volumen de agua dulce total empleada en la producción de bienes o servicios. Por ejemplo, para fabricar una camiseta de algodón se gastan unos 2.500 litros de agua, 3.000 para un kilo de aceitunas. Las cifras suben a los 15.000 litros, por ejemplo, para obtener un kilo de carne de ternera.