Cada estación del año tiene unas características distintas que nos afectan a nivel físico-mental, y para equilibrar nuestro organismo es importante adaptar nuestra alimentación y hábitos dependiendo del momento en que nos encontramos.

El verano destaca por sus altas temperaturas y por la gran cantidad de horas de luz solar, lo cual nos invita a salir al exterior para disfrutar de más momentos al aire libre que en el invierno. La luz solar tiene grandes beneficios ya que nos aporta Vitamina D, una vitamina esencial para cuidar la salud de nuestros huesos, la salud hormonal y además fomenta un estado anímico positivo y combate la depresión.

Pero no podemos olvidar que también hay un efecto negativo si abusamos de su exposición, puesto que puede ser dañino para nuestra piel provocando serios problemas y además fomenta la oxidación en nuestras células. Esto quiere decir que necesitaremos una alimentación muy rica en antioxidantes para combatir los radicales libres que puede suponer una alta exposición al sol.

Para protegernos del sol es esencial incrementar el contenido de antioxidantes a través de la alimentación y para conseguirlo es necesario potenciar el consumo de las verduras, las frutas y las grasas saludables de buena calidad ya que son una fuente importante de vitaminas y antioxidantes.

La naturaleza es sabia y en esta calurosa época nos aporta gran variedad de alimentos perfectos para combatir el calor y para protegernos la piel. Por lo tanto, una de las claves será consumir alimentos de temporada.

El verano es la época ideal para potenciar una alimentación crudivegana para beneficiarnos al máximo de las propiedades nutricionales de los vegetales.

En esta época del año, la alimentación debe ser especialmente refrescante e hidratante. Y es que el calor del verano nos impulsa a comer platos más frescos y ligeros que en invierno, así que es importante hacer caso a la intuición y optar por comidas más refrescantes como las ensaladas y evitar cocciones lentas y pesadas que son más adecuadas en invierno.

A continuación, te mostramos 10 consejos para un verano saludable:

Mantén una buena hidratación
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Mantén una buena hidratación

La hidratación es esencial y en verano necesitamos incrementar el consumo de agua. Bebe agua durante todo el día y evita refrescos y zumos comerciales ya que contienen altas cantidades de azúcar. También puedes optar por zumos y batidos naturales.

Evita el consumo de alcohol. En verano, la vida social aumenta y el consumo de alcohol acompaña los encuentros familiares y de amigos. Apetecen bebidas refrescantes, pero es importante ser consciente de los efectos nocivos del alcohol, así que, para mantenerte saludable, evita convertirlo en un hábito. Si vas a tomar algo, opta por opciones más saludables como zumos o té con hielo.

Consume un alto contenido de vegetales
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Consume un alto contenido de vegetales

Especialmente crudos, en forma de ensaladas, sopas frías o gazpacho. Además, prioriza los vegetales de temporada como el tomate, el pepino, el calabacín o el pimiento. Los vegetales crudos nos aportan altas cantidades de vitaminas, minerales y antioxidante. Y en verano es el mejor momento de tomarlos en su estado natural para aprovechar al máximo sus propiedades.

También consume diariamente frutas de temporada como el melocotón, los albaricoques, la sandía o el melón. Nos aportarán mucha agua, fibra, vitaminas y antioxidantes muy potentes para protegernos de los efectos del sol.

Los vegetales y frutas de color naranja y rojo son ideales para proteger la piel.

Añade germinados a tus ensaladas
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Añade germinados a tus ensaladas

Potenciarán el valor nutricional de tus platos y beneficiarán a tus digestiones. Los germinados contienen enzimas, clorofila, aminoácidos, minerales, vitaminas y oligoelementos. Así pues, son un auténtico tesoro nutricional.

Toma diariamente grasas saludables
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Toma diariamente grasas saludables

Como el aceite de oliva virgen, el aguacate, frutos secos, semillas o pescado azul. Las grasas saludables son necesarias para el buen funcionamiento del sistema hormonal, cardiovascular y nervioso. Consume una ración de grasas saludables en cada comida.

Evita comidas muy abundantes y prioriza comidas ligeras
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Evita comidas muy abundantes y prioriza comidas ligeras

Las comidas pesadas, especialmente durante el verano puede producir digestiones difíciles. Por lo tanto, opta por comer platos más ligeros. Una buena opción es preparar una ensalada completa como plato único añadiendo legumbres que son fuente de proteínas e hidratos de carbono de absorción lenta. Si tienes hambre a media mañana o por la tarde, prepara un snack saludable como un yogur natural con fruta de temporada.

Más pescado y menos carne
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Más pescado y menos carne

Si consumes proteína animal, mejor consume pescado en vez de carne. Aunque en verano, las barbacoas están de moda, es importante reducir el consumo de carne y evitar carne procesada como salchichas o hamburguesas. Acompaña siempre la proteína animal con una ración verde para añadir más vitaminas y antioxidantes en tu plato. 

Cuidado con los helados convencionales
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Cuidado con los helados convencionales

Son alimentos pobres nutricionalmente con un alto contenido en azúcar y aditivos. Así pues, si te apetece mejor tomarlos solo algunos días puntuales. En el día a día, elabora helados caseros con ingredientes naturales o tomar directamente una pieza de fruta bien fresca. Puedes preparar un helado con base de plátano y añadir chips de chocolate.

Realiza ejercicio físico
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Realiza ejercicio físico

Haz ejercicio físico regularmente teniendo en cuenta tus necesidades y tus preferencias. La clave para ser constante es disfrutar haciendo la actividad física que elijas. Evita hacer ejercicio en las horas más fuertes de sol.

Prioriza el buen descanso
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Prioriza el buen descanso

No te olvides de descansar y tomarte momentos del día para ti, para relajarte y para estar contigo. Estos momentos son medicina para el equilibrio del organismo.

Cuida tu piel
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Cuida tu piel

Es muy importante cuidar la piel en esta estación del año. No abuses del sol y evita exponerte en las horas más intensas.

No te olvides de disfrutar del momento, vivir el aquí y ahora, cuidarte y mimarte mientras disfrutas de las pequeñas cosas del día a día. ¡Disfruta de un verano saludable!