1. El juego del cine.
    Un jueguecito para utilizar toda la paleta evocativa; lo llamamos el juego del cine. Pídele a tu hijo que cierre los ojos e invítale a vivir una pequeña película mental. Le contarás una historia y él tendrá que evocar mentalmente la escena utilizando el mayor número de sensaciones: visuales, auditivas, olfativas, gustativas o táctiles. Tras inspirar y espirar varias veces, déjale tiempo para que las imágenes mentales broten en su pantalla, una detrás de otra. Por ejemplo: "abres la puerta de casa y descubres que el gato avanza hacia ti. Se frota contra tus pantorrillas y sientes la suavidad de su pelo. Incluso lo oyes ronronear como un pequeño motor, etc." Te toca inventar una historia de tu gusto.
     
  2. La muñeca de trapo
    Pide a tu hijo que se tumbe de espaldas, con los ojos cerrados, y comprueba que sus brazos y piernas están relajados. Dile: "imagina que eres una muñeca de trapo, tus brazos y piernas son blandos. Los moveré en todas las direcciones y tú dejarás que lo haga, porque eres de trapo". Sacude sucesivamente sus manos, sus brazos y sus piernas, con mucha delicadeza. Alza sus brazos y suéltalos de golpe. El objetivo es que no oponga resistencia y se deje manipular.
     
  3. Expulsar las emociones parásitas
    Invita a tu hijo a pensar en todo lo que le molesta: los pensamientos negativos (soy un inútil, no lo conseguiré), las emociones negativas como el miedo, la ansiedad, la cólera, la tristeza, etc. Puedes decirle: "reúne todas tus preocupaciones, todo lo que te molesta, todo lo que te enfada, te da miedo o te pone triste, etc.". Imagina que inflas un globo, cada vez que espiras, llenas el globo con todos tus problemas". Haz soplar a tu hijo muchas veces hasta agotar lo negativo. Luego continúa: "ahora que has introducido tus preocupaciones en el globo, imagina que lo cierras. Sopla una última vez para que el globo ascienda llevándose todos tus problemas. Observa cómo ahora te sientes mejor, más relajado, más aliviado, tienes menos miedo, etc."

 

 

Descubre las frases que no debes decir a tus hijos bajo ningún concepto.