El equilibrio es básico en nuestra vida diaria e imprescindible para la supervivencia. Gracias a él caminamos sin caernos, somos capaces de manejar objetos y sabemos si tenemos una mano levantada sin tener que mirarla.

Los ejercicios de equilibrio sirven para mejorar la coordinación y evitar caídas tontas. Lo más importante es que nos preparan para el futuro, para cuando seamos mayores y nuestro cuerpo se debilite.

Te proponemos 3 ejercicios para fortalecer tu equilibrio extraídos del libro Actividades saludables que alargan la vida. Más de 70 ejercicios para vivir más y mejor.


1. Equilibrio sobre una pierna

Necesitas ropa cómoda, cronómetro y un bloc para apuntar si quieres.
Puedes hacer esta rutina de una a dos veces por semana. Colócate de pie, con la espalda recta y los brazos relajados. Despacio, lleva todo el peso de tu cuerpo sobre una pierna y levanta la otra, subiendo la rodilla hasta que esta dibuje un ángulo recto. Mantén el equilibrio todo el tiempo que puedas. Cuando ya no puedas más, baja la pierna, descansa y apunta el tiempo que has aguantado. Repite el ejercicio con la otra pierna. Cuando tengas dominado el ejercicio, prueba a hacerlo con los ojos cerrados o encima de un cojín.


2. Equilibrio en saltos

Necesitas ropa cómoda y zapatillas cómodas así como tiza.
Puedes hacer esta rutina de una a dos veces por semana. Marca una cruz en el suelo con tiza. Colócate encima, con la espalda y la cabeza rectas, y los hombros relajados, y salta hacia arriba tanto como puedas: trata de caer con los pies juntos y en el mismo sitio. Cuando domines esto, vuelve a saltar girando 90 grados hacia tu derecha, y trata de caer igualmente con los pies juntos. Realiza tres saltos más para terminar la rueda. Luego puedes incrementar el grado de dificultad girando 180 grados en cada salto, luego, 270, y al final, 360.


3. Equilibrio con silla

Ponte cómoda y coge una silla. Puedes hacer este ejercicio de una a dos veces por semana.
Siéntate sobre una silla, con los pies apoyados sobre el suelo y las rodillas formando un ángulo recto. Busca un punto donde fijar la vista frente a ti. Levántate sin perder de vista el punto que has elegido y sin apoyar las manos. Vuelve a sentarte despacio, sin dejarte caer. Repite el ejercicio ocho veces. Cuando lo domines, añádele elementos que lo desestabilicen: cierra los ojos, colócate un objeto sobre la cabeza, cruza las piernas y levántate con un solo pie, etc.


Si tienes cargada la espalda, aprende estos dos ejercicios.