Volver a rellenar varias veces una botella de plástico parece una forma sencilla de ahorrar, sin embargo está desaconsejado por tres motivos principales:

1. En primer lugar, utilizar una botella de plástico de agua para guardar algún líquido tóxico, por ejemplo lejía o aguarrás, es la causa de muchos accidentes domésticos. Si las rellenamos con un líquido que sea incoloro como el agua será fácil que otra persona que vea la botella piense que lo que contiene es simplemente agua. Por eso es desaconsejable reutilizarlas para colocar, por ejemplo, productos de limpieza a no ser que éstos sean de un color que deje claro a simple vista que no se trata de agua y que los guardemos fuera del alcance de los niños. Y en ningún caso podría volver a utilizarse después para volver a poner agua.

2. En segundo lugar, el plástico de las botellas puede favorecer la proliferación de bacterias, especialmente si bebemos directamente de la botella. Por eso si decidimos volver a rellenar una botella de plástico para beber habría que lavarla bien con agua caliente, aunque no a temperaturas demasiado elevadas pues podría degradar el plástico, y jabón y secarla con cuidado antes de volver a llenarla.

3. Respecto a si los componentes químicos del plástico pueden afectar la salud, los envases están elaborados para que la cantidad que pueda pasar al agua sea mínima e inocua, pero si el plástico se deteriora, por ejemplo por efecto del calor, las cantidades pueden ser mayores y aunque no sean tóxicas es preferible evitarlo.

Los envases de vidrio, en cambio, sí pueden reutilizarse sin problemas.