A menudo te puedes encontrar viendo como otras mujeres hacen malabares con sus carreras, compromisos familiares y relaciones sociales y entonces llega el pánico al creer que estás haciendo algo mal. Pues en ese momento párate a pensar y oblígate a dejar las comparaciones a un lado porque:

? Si te centras en encontrarte fallos, te estás preparando para el fracaso: Juzgar tus logros con los de otras personas con éxito te llevará a una baja autoestima. En la vida siempre te vas a cruzar con personas que hacen algunas cosas mejor que tú y si te juzgas a ti misma para ser la mejor en todo nunca estarás realmente satisfecha. Esto te puede llevar a rendirte antes de emprender un nuevo proyecto y de ahí reside el fracaso.

? Por el contrario, si siempre te consideras mejor que los demás estarás obviando áreas en las que podrías mejorar: Juzgar a otros y llevarlos a un nivel inferior al tuyo no te va a ayudar a conseguir tus metas. Puede que mejore tu autoestima pero a la larga te convertirá en una persona prepotente. Lo mejor es observar a las personas de forma en la que puedas aprender de ellas para mejorar como persona.

? Cuando te comparas con otra persona, no tienes en cuenta las diferencias que hay entre vosotros: Todo el mundo se encuentra con diferentes dificultades a lo largo de su vida y puede que en un momento las tuyas estén más presentes. Las circunstancias que nos rodeas también marcan nuestros éxitos y fracasos por lo que compararse con otras personas cuando las circunstancias de cada uno son diferentes no tiene ningún valor.