¿Sabes qué es el crudiveganismo? Como dice su nombre, es la combinación de la alimentación crudista o raw food (alimentación viva) y la dieta vegana. Se caracteriza por excluir los alimentos de origen animal y los que pasan por un proceso de cocción a una temperatura superior a 40 grados. Al comer alimentos crudos, se mantiene nuestro ph en equilibrio y se obtiene un mayor aporte de enzimas y nutrientes, ya que no se pierden al no pasar por el proceso de cocción. 

La comida raw está formada por frutas, verduras, flores, semillas, frutos secos, brotes, algas y productos derivados de estos, como el aceite de oliva. Detrás de esta tendencia hay un posicionamiento ético muy claro: el rechazo a la explotación de los animales y la defensa del cultivo directo de verduras.

La dieta crudivegana ofrece todos los minerales, proteínas, vitaminas y fitonutrientes presentes en los alimentos. Por el contrario, cuando los alimentos se someten a altas temperaturas de cocción se eliminan las enzimas y se crean toxinas ácidas, carcinógenos y radicales libres que pueden dar lugar a un desequilibrio en el organismo y la aparición de enfermedades. Además, al comer alimentos vacíos de nutrientes y cargados de calorías, se agota la energía vital y las enzimas metabólicas; mientras que con el crudiveganismo nos sentimos más saciados y enérgicos. Sin embargo, muchos expertos, desde el punto de vista nutricional, defienden que el crudiveganismo no es completo.

Atención: subcategorias más restrictivas

Dentro de la alimentación viva, se pueden seguir dietas que todavía limitan más la dieta. Aunque se debe tener mucho cuidado, ya que el organismo necesita los nutrientes suficientes para el desarrollo de las funciones vitales. 

  • Frutariansmo o frugivorismo: es una dieta vegana extrema a base de frutas, tomates, pepinos, aguacates, frutos secos y semillas, es decir, alimentos que no dañan o matan la planta al extraerse. Esta dieta supone una gran deficiencia nutricional. 
  • Granivorianos: la base de esta alimentación vegana está compuesta por granos y semillas germinadas, pero supone un gran riesgo para la salud por la falta de nutrientes.
  • Jugarianismo: consiste en procesar todos los alimentos crudos para beberselos como jugos, factor que incrementa los azúcares presentes en comparación con los que se ingieren en su estado sólido. 
Crema fría de remolacha, manzana y zanahoria
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Crema fría de remolacha, manzana y zanahoria

Ingredientes (para 4 personas):

2 remolachas

2 manzanas Fuji

2 zanahorias

50 ml de agua embotellada

½ cucharadita de comino

½ cucharadita de cúrcuma

pimienta

sal

Elaboración:

Lava y pela las remolachas, las manzanas y las zanahorias, derecha las puntas y lo que no se come, y trocéalas. Ve pasándolas por la licuadora y agrega el agua. Si ves que queda muy espeso, añade un poco más de agua. Agrega las especias a tu gusto. Sirve esta crema fría, acompañada si quieres de picatostes caseros de pan tostado.

Receta extraída del libro Técnicas de cocina sana que alargan la vida. Más de noventa recetas para vivir más y mejor, publicado por la colección Objetivo Bienestar de Salsa Books.

Tzatziki
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Tzatziki

Ingredientes:

2 yogures griegos

1 pepino

1 diente grande ajo

2 cucharadas de zumo de limón

2 cucharadas de aceite de oliva virgen extra

2 o 3 hojas de hierbabuena

pimienta recién molida

sal

Elaboración:

Pela el diente de ajo y, en un mortero, machácalo junto con el aceite, el zumo de limón, una pizca de pimienta y otra de sal. Agrega un par de hojas de hierbabuena, previamente lavadas y secas, y mézclalo todo. Pela el pepino, rállalo con la parte gruesa del rallador y ponlo en un cuenco. Espolvorea por encima un poco de sal, y remueve. Déjalo sobre un colador de rejilla para que pierda el exceso de agua (presiónalo un poco): de ese modo el tzatziki no quedará tan líquido. En un cuento grande, mezcla el pepino rallado junto con el yogur y la preparación del mortero. Resérvalo en la nevera durante una hora para que se enfríe y los sabores se terminen de mezclar. Sírvelo como entrante, acompañado de pan de pita para mojar o, si lo prefieres, bastones de apio o de zanahoria.

Receta extraída del libro Técnicas de cocina sana que alargan la vida. Más de noventa recetas para vivir más y mejor, publicado por la colección Objetivo Bienestar de Salsa Books.

Sopa de melón, vino manzanilla y menta
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Sopa de melón, vino manzanilla y menta

Ingredientes:
500g melón 
Una cucharada de postre por persona de vino manzanilla 
Hojas de menta 

Elaboración: 

Cortar el melón en trozos del tamaño de un bocado y macerarlo en el frigorífico con el vino manzanilla y las hojas de menta durante unas horas. Sacarlo y triturar bien hasta que quede una sopa fina y ligera. Añadir un poco de agua si hace falta darle fluidez. En esta sopa el melón puede ser más dulce o menos, así que deberemos rectificar el resultado final con un poco de azúcar según nuestro gusto. Además podemos acidificarlo un poco añadiendo por ejemplo un poco de zumo de limón o lima. Si queremos perfumarlo también podemos rallar algo de la piel de cítricos. Si lo servimos en vaso, podemos añadirle unos granos de pimienta rosa o unos dados del melón en un pincho o brocheta. Servir bien fría.

Sopa de ajoblanco
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Sopa de ajoblanco

Ingredientes: 

(para 4 personas)

150 g de miga de pan del día anterior

500 ml de agua fría

100 ml de aceite de oliva virgen extra

100 g de almendras crudas

1 diente de ajo

Un chorrito de vinagre

 Una pizca de sal

Elaboración:

Remojar las migas de pan en el agua fría hasta que queden empapadas. Ponerlo en la batidora junto al diente de ajo, la almendra cruda, el vinagre y la sal. A continuación, bajar la velocidad de la batidora y dejar caer el aceite poco a poco hasta conseguir una textura ligera y suave. 

Salmorejo andaluz
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Salmorejo andaluz

Ingredientes:

1 kg de tomates pera muy maduros

200 g de pan duro​

1 diente de ajo

150 ml de aceite de oliva virgen extra

un chorrito de vinagre

sal

Elaboración: 

Escalda los tomates sumergiéndolos unos 10-15 segundos en agua hirviendo para pelarlos con más facilidad. Pela el ajo, córtalo y extrae el centro. Remoja el pan del día anterior en agua para que se ablande y escúrrelo con las manos. Introduce en el vaso de la batidora el pan, el tomate, el ajo y una pizca de sal. Bate a velocidad media, añadiendo el aceite poco a poco, y deja enfriarlo en la nevera hasta el momento de consumirlo. Sírvelo en tazas o boles individuales y añade unas gotas de aceite de oliva.

Gazpacho
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Gazpacho

Ingredientes (para 8 personas):

1 pepino

1 pimiento verde o amarillo

1 kg de tomates

3 cebollas de buen tamaño

2 dientes de ajo

4 cucharadas soperas de vinagre balsámico

3 cucharadas soperas de aceite de oliva

½ cucharadita de azúcar extrafino

20 cl de agua

Tabasco

Sal

Pimienta

Elaboración:

Limpiar todas las verduras. Pelar y cortar las cebollas en rodajas y los dientes de ajo en láminas. No pelar el pepino (o quitar solamente una tira de piel de cada dos si es gruesa, el color verde es importante); cortarlo en trozos pequeños. Quitar el corazón de los tomates y trocearlos.

Poner todas las verduras en una ensaladera grande. Añadir el azúcar, el aceite, el vinagre, sal y pimienta. Batir grueso, añadiendo poco a poco el agua para obtener una consistencia un poco más líquida. Rectificar el punto de sal, y añadir si se desea un poco más de vinagre y/o de Tabasco. Reservar el gazpacho durante 1 hora en el frigorífico. Por último, salpimentar y servir con trozos de pan.