Probablemente hayáis visto a celebrities como Robert Pattinson o Adele con el pelo 'sucio' en algún acontecimiento importante. ¿Dejadez? No: son los rostros visibles del No Poo (abreviatura de 'no shampoo' y alusión al término 'caca' en inglés), una protesta contra los champús convencionales y que aboga por lavar el pelo con agua, vinagre y bicarbonato, cuyos pH (alrededor de 3 y 8, respectivamente) son agresivos para el cabello. Ahora bien, los buenos champús existen, son aquellos con un pH neutro (de 4,5 a 5,5) y que no contengan determinadas sustancias, como las siguientes:

PARABENOS, ELIMINADOS: Estos conservantes sintéticos deberían estar suprimidos ya que pueden dañar pieles sensibles. Asegúrate buscando en las etiquetas "libre de parabenos".

KATHON, CAUSANTE DE ALERGIAS: "Muy frecuente en los cosméticos", apunta Esther Serra, dermatóloga y miembro de la Asociación Española de Dermatología y Venereología (AEDV), "puede provocar alergias y que ya no se puedan emplear jabones, cremas, etc". En la etiqueta del champú figura como methylchloroisothiazolinone o methylisothiazolinone.

SILICONAS, EVITABLES: Es un polímero empleado para repeler la humedad. Pueden irritar los cueros cabelludos sensibles. Sustitúyela por aceite de jojoba o de argán.

KERATINA, MEJOR NO: No es tóxica en sí, pero los tratamientos para alisar el cabello que la contienen generan formaldehído, que sí lo es.

Anímate a probar el jabón de Alepo - puedes aprender más sobre él en este artículo - y también el de jojoba.