1. La tartracina (E102)
Es un colorante que se utiliza en bebidas, purés, patatas fritas, caramelos, mermeladas y gelatinas. Un estudio publicado en 2007 asocia su consumo con la hiperactividad y también se han dado casos aislados en los que la tartracina ha provocado asma a personas sensibles.

2. Los sulfitos (E221/ E228)
Se utilizan para controlar la proliferación de microbios en bebidas fermentadas como el vino o la cerveza o en productos como mermeladas, conservas o gelatinas de frutas. En personas sensibles, los sulfitos pueden producir asma, respiración entrecortada y tos.

3. Los nitratos y nitritos (E249/ E252)
Se emplean como conservantes el procesamiento de carnes y embutidos, como el jamón y las salchichas de Frankfurt, para inhibir el crecimiento de la bacteria que causa el botulismo. Diversos estudios han apuntado a una relación entre estos aditivos y la formación de nitrosaminas, unas moléculas cancerígenas.

4. El glutamato monosódico (E 621)
Es un aminoácido que se utiliza como potenciador de sabor en las comidas preparadas, en algunos tipos de comidas chinas y en determinadas salsas y sopas. Se le culpa de ser el causante de efectos secundarios como dolor de cabeza y sensación de hormigueo en el cuerpo.

5. El aspartamo (E951)
Se culpa a este edulcorante bajo en calorías ?creado para sustituir al azúcar que incorporan muchos refrescos y dulces? de provocar trastornos del comportamiento, así como de incrementar el riesgo de padecer cáncer.


Existen más de 400 aditivos aprobados por la Unión Europea. Los podemos encontrar en casi todos los alimentos que consumimos: pan, zumos de frutas, refrescos, mantequillas... Abordamos el tema de los aditivos, una de las cuestiones más polémicas en alimentación, en el número de marzo de la revista Objetivo Bienestar.