¿Quién no ha tenido un bache en su vida, sufrido una injusticia, una situación que no esperaba y que en un principio le dejó bloqueada? La vida de todos está llena de ejemplos: parejas que se separan, pérdida de un empleo, una enfermedad, la caída de un proyecto, una puerta que se cierra, un malentendido que lo complica todo, una amiga que no reacciona conforme a lo que tú esperabas de ella. Los reveses no son circunstanciales, son parte de la vida.

Frente a la adversidad hay dos caminos claros: sucumbir o crecerse. Estas son las 5 cosas que no hay que hacer para sucumbir a la adversidad.

1. No a convertir tu pena y bache en el monotema de tus amigas y familia. Terminas por ahogar a los demás. ¿Dónde va la basura de la que tú desprendes? Al vertedero de tu amiga, madre, hermana. Y al final acaba cansando.

2. No a limitar tu vida esperando que el problema se resuelva solo. No. Piensa, sé creativa, toma decisiones, arriesga, juega con la vida.

3. No a ser el ombligo del mundo. A veces dedicas tanto tiempo a hablar de tu sufrimiento y tu problema, que te olvidas de preguntar cómo les va a los demás. Trata de compararte con quien sufre más o tiene una situación peor. Te dará otra perspectiva.

4. No a dejar de confiar en ti y en tus posibilidades. Nadie confiará en ti si no lo haces tú. Dejar tus problemas en manos de los demás es perder el control de lo que sí es controlable. Buscar soluciones también se entrena.

5. No a dejarte físicamente, atracar la nevera y tumbarte en el sillón para llorar las penas. Un problema no puede arrastrarte en todas las áreas de tu vida. Actúa, vístete y compórtate como si estuvieras genial. Sonreír y caminar firme hará que tu cerebro, a través de la información propioceptiva, interprete que estás bien.


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