1. Logroño

Más allá de la excusa de la vendimia (perfecta para visitar alguna bodega y catar vinos), se trata de un destino foodie por excelencia. Los amantes del buen comer no pueden dejar de "pasear" por la calle del Laurel, centro neurálgico de pinchos y tapas, donde cada establecimiento te sorprenderás con sus propuestas a base de productos típicos de la tierra.

2. Hayedo de Montejo (Madrid)

La mejor forma de disfrutar del otoño es escapándonos a los bosques de la sierra madrileña. Este bosque de hayedos es el más meridional de toda Europa y se encuentra inmerso en el interior de la Reserva de la Biosfera de la Sierra del Rincón. Los tonos ocres y rojizos que cubren el paisaje te enamorarán.

3. La Comarca de la Sidra

En pleno corazón asturiano, como no podía ser de otra forma, podrás descubrir los secretos del cultivo de la manzana, visitar bodegas o disfrutar de los manjares de la tierra en cualquier sidrería. Todo en un entorno rural a precios más asequibles de lo que te imaginas.

4. Buscando setas en Berguedà (Cataluña)

Aunque hay muchos lugares de la Península donde crecen y se recogen setas, es en la comarca catalana del Berguedà donde esta actividad se practica casi con devoción. Sus bosques se llenan de buscadores que en una mañana llenan sus cestos con setas que luego van a ser cocinadas y servidas en casa o en algunos de los restaurantes de la zona. Mercados, charlas y hasta concursos se suceden durante los meses de otoño en esta comarca de bosques profundos y pueblos acogedores.

5. Va de trenes

¿Por qué no recuperar un poco del lujo perdido de las épocas más decadentes de la literatura? Desde el ya clásico Transcantábrico, que recorre la España más verde del norte, el Al Andalus, en el que viajarás por el sur del país en un palacio sobre railes o el Expreso de la Robla, un viaje en un tren de lujo te permitirá re descubrir el placer de los viajes de antaño con todo lo mejor del presente.