El estrés puede clasificarse de diferentes modos. Por su intensidad, hay hipoestrés si es poco intenso e hiperestrés si es muy intenso. Por el período de afectación, puede ser estrés agudo (puntual pero de gran intensidad) o bien estrés crónico (habitual o de larga duración aunque sea leve). Por su positividad o negatividad, puede ser euestrés, si es estimulante y ayuda a nuestra mejora, o diestrés, cuando la solicitud de prestaciones son tan grandes que no podemos afrontar la situación.

Aunque se dice que si no te estresas no estás vivos, vamos a darte unas cuantas técnicas que podrás aplicar para relajarte y no dejar que el estrés se apodere de tu vida. Encontrarás muchos más hábitos beneficiosos en el libro Hábitos saludables que alargan la vida de la colección Objetivo Bienestar.

1. Enfréntate a los retos de una manera positiva. Las cosas que nos suceden no están propiciadas por la mala suerte o porque nos lo merecemos. Pasan y ya está.

2. Hay que discriminar lo que podemos controlar y lo que no. Hay muchas cosas que no son de nuestro agrado, pero no podemos hacer nada, no hay que darle más vueltas.

3. Haz ejercicio regularmente. Ayuda a relajar la tensión y hace que estemos en buena forma. Sobre todo, no te tomes el deporte como algo para conseguir estar perfecta.

4. Dedica tiempo a tu familia. Cuando estamos estresados, lo solemos pagar nuestro malhumor con los que tenemos más próximos. Hay que hacerlo al revés, dales lo mejor de ti y ellos te corresponderán.

5. Dedícate tiempo. Haz cada día algo que te guste mucho, aunque no sirva para nada. Dibujar, ver una película, salir a pasear, leer, jugar con tu mascota?