TIEMPO. Cinco minutos son suficientes según la OMS, que también indica que para preservar el medioambiente no se deben gastar más de 95 litros al día. Esta duración es variable, hay que tener en cuenta que influyen factores como el peso corporal o el largo de la cabellera.

TEMPERATURA. Tiene que estar tibia, al nivel del cuerpo ?unos 35-37 grados. El agua muy caliente congestiona la circulación. El agua fría, en cambio, puede ayudarte a aliviar el dolor si sufres de varices o piernas cansadas. Las venas varicosas no desaparecerán, pero sentirás una sensación calmante después de la ducha.

PRODUCTOS. Los dermatólogos tienen claro que han de cumplir un requisito fundamental: respetar nuestro pH y no alterar el manto lipídico de la piel. Antisépticos, neutros y compuestos por aceites vegetales son aliados.

FROTE. No pretendemos exfoliarnos a diario, solo lavarnos; por eso es importante no frotarse y limpiarse mejor con suavidad. El motivo es que la fricción puede erosionar la piel y desprotegerla. En cuanto a la esponja, mejor despedirnos de ella, ya que siempre está húmeda y es un nido de gérmenes; a no ser que se utilice sólo en zonas donde hay grasa que retiene las células muertas.

SECADO. La humedad siempre es foco de patologías como los hongos o la dermatitis. Así que sécate bien la piel, sobre todo las zonas sensibles: axilas, genitales y pies.

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