1. Tomate
"El tomate es una hortaliza, y también una fruta, con poco azúcar, eso sí, que proporciona antioxidantes, vitaminas y un tipo de fibra interesante", explica Abel Mariné, catedrático de Nutrición y Bromatología en la Universidad de Barcelona. También es una fuente importante de ciertas sales minerales (potasio y magnesio, fundamentalmente) y vitaminas. Si algo destaca del tomate además del sabor, es el licopeno, un poderoso antioxidante. Por cierto, los tomates, ¿crudos o cocinados?

2. Nuez
Buenas para el corazón. Tomar un puñado de nueces al día y, en general, de frutos secos (almendras, avellanas, pistachos) reduce la incidencia y la mortalidad en enfermedades cardiovasculares en más de un 30%, lo que es muchísimo tratándose sólo de un alimento", declara Dr. Luis Serra, catedrático de Medicina Preventiva y Salud Pública en la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria. "Al margen de ser muy sanas, las nueces se pueden tomar como tentempié o acompañar a postres", añade.

3. Lentejas
Son saciantes y contienen hierro. "En ocasiones, nos empeñamos en buscar los flavonoides en legumbres como la soja, que no forman parte de nuestra cultura, y a nuestras legumbres las despreciamos injustamente. Por cierto, cuando a las lentejas se les añade arroz, todavía son mejores, pues sus proteínas tienen un valor biológico todavía más elevado", recuerda Luis Serra.

4. Sardinas
Es el pescado azul por antonomasia. Además de su inigualable sabor y de ser muy asequible, las sardinas proporcionan vitaminas A, D, B2, B3 y minerales como el sodio, fósforo, calcio, magnesio y hierro. Pero si por algo son famosas las sardinas es por proporcionar ácidos grasos omega-3. Además, no tienen mucho mercurio, como ocurre con el atún y otros pescados" explica Abel Mariné.

5. Aceite de oliva
La grasa más saludable. No hay mejor aceite que el de oliva, especialmente el virgen extra, "ya que conserva las cualidades organolépticas, sobre todo, en crudo". Además, "suministra ácidos grasos monoinsaturados y vitamina por lo que ejerce un papel protector frente a los trastornos cardiovasculares", señala la dietista Anna Sauló. Además es el mejor para freír.