Las emociones dictan nuestros pensamientos, intenciones y acciones. Tienen mayor autoridad que la mente e, incluso que nosotros mismos, que somos incapaces de gobernarlas. Somos hijos de una sociedad que se ha llamado inculta emocionalmente, donde en las escuelas no se nos ha enseñado a conocer y controlar los sentimientos.

Sin embargo, la sociedad va cambiando su mentalidad. La prueba es que en las entrevistas de trabajo cada vez se valoran más las habilidades sociales. Tener una licenciatura denota que alguien ha sido capaz de superar pruebas académicas, pero evaluar la inteligencia emocional de alguien es fundamental. Determinará su reacción ante las vicisitudes que le presente la vida o el trabajo. Si quieres controlar tus emociones aprende:

1. Cuenta hasta tres? o hasta 100. Los sentimientos son volubles, cambian de un día para otro, de un minuto para otro. Nos tienden trampas. Tanto los positivos como los negativos tienden a salirse de control, a ir a extremos en el momento en que algo los provoca. Por eso se recomienda no reaccionar de inmediato ante ciertas situaciones. Fíjate en tu frecuencia cardíaca o en la temperatura corporal. Cuando ambas vuelvan a la normalidad es momento de hablar.

2. Acepta a tu entorno. Siempre hay alguien en el círculo cercano que nos saca de quicio cada vez que hace o dice determinada cosa. Despréndete de ese resentimiento y acepta a la persona tal como es sin pretender cambiarla y todo fluirá.

3. Vía de escape. Aquí no existe un consejo general, sino que cada uno debe encontrar su propia vía. Hay personas que necesitan practicar deportes como las artes marciales o correr para liberar tensión, quien es más partidario de ejercicios de relajación como el yoga o el tai-chi o quien prefiere hacer terapia con un amigo.

4. Toma perspectiva. Cuando algo nos preocupa tendemos a hacer una montaña de un grano de arena, por eso ayuda hacer un zoom out y observar el problema en su justa medida. No sólo ayuda a reducir el impacto que nos provoca, sino a encontrar posibles soluciones.

5. Piensa en positivo. En el documental ¿Y tú qué sabes? un grupo de investigadores demuestra que los pensamientos positivos y negativos afectan a nuestra realidad y a nuestra manera de hacer las cosas. Corta los ciclos de patrones negativos y reemplázalos por positivos.