Temperaturas extremas, catástrofes naturales, especies extinguidas, muertes por contaminación… Todos conocemos la larga lista de las consecuencias del cambio climático, pero somos pocos los que estamos dispuestos a hacer cambios en nuestro día a día para frenarlo.

Quizá pensemos que no hay para tanto, que si la situación fuera tan grave los líderes políticos se encargarían personalmente de ponerle solución y que, como ciudadanos, tenemos pocas herramientas para plantar cara a este desafío. Pero, pensemos lo que pensemos, lo cierto es que el último informe del grupo intergubernamental de expertos sobre el cambio climático alerta que tenemos tan solo 11 años para limitar el aumento de las temperaturas a 1, 5º y reducir en un 50% las emisiones de gases de efecto invernadero para evitar el colapso ambiental.

Así que, si queremos evitar que eso ocurra, debemos ponernos absolutamente todos manos a la obra y tomarnos la crisis climática como lo que es: el desafío más grande de la historia de la humanidad, en palabras del astrofísico y filósofo francés Aurélien Barrau, autor del libro “¡AHORA!” (editorial Espasa).

“Mis colegas climatólogos y biólogos están desesperados. No saben cómo expresar la gravedad de la situación. No saben qué hacer para que su voz sea escuchada. Esta pequeña obra es una súplica a los poderes públicos: no considerar la ecología como la mayor prioridad de todos los tiempos es un ‘crimen contra el futuro’”, explica Barrau en el libro.

El activista francés, seguidor también del movimiento Fridays For Future impulsado por Greta Thunberg, reclama la acción directa de ciudadanos, empresas, instituciones y gobiernos para cambiar el rumbo de una catástrofe que parece inevitable, y propone gestos de más y menos envergadura para que todos podamos sumar fuerzas en la misma dirección.

 

Y yo, ¿qué puedo hacer para salvar el planeta?

A pesar de que, como explica Barrau, solo 100 empresas privadas son las responsables de más del 70% de las emisiones de efecto invernadero, los ciudadanos tenemos más poder del que pensamos y, con simples pero grandes gestos cotidianos, podemos poner nuestro granito de arena en la lucha contra el cambio climático.

Hay montones de cosas que podemos hacer como ciudadanos y como consumidores. Algunas son muy sencillas y consisten tan solo en cambiar nuestra elección de compra. Pero otras conllevan un cambio de perspectiva y de prioridades importante pero asumible y necesaria. ¡Vamos allá!

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Consume menos
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Consume menos

Por aquí empieza y acaba todo. Ya no se trata de reciclar o de reutilizar. Se trata de reducir drásticamente el consumo de bienes y servicios que nos rodean practicando un consumo mucho más consciente y respetuoso.

El concepto de usar y tirar, el despilfarro alimentario, el uso indiscriminado del aire acondicionado o de la calefacción, el tirar en vez de arreglar, las compras por aburrimiento, la fiebre de los regalos de Navidad… Hay mil y una cosas que podríamos dejar de consumir o que podríamos consumir mucho menos con el fin de malgastar menos recursos y generar menos residuos.

Entra en casa y observa todo lo que te rodea: ¿realmente necesitas todo eso?

Consume y viaja local
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Consume y viaja local

Leer las etiquetas de todo lo que consumimos, desde la ropa a la alimentación, y priorizar todo aquello que sea producido o elaborado cerca de casa es un paso importantísimo que podemos hacer si queremos consumir de forma consciente. Ten en cuenta que el tráfico aéreo y marítimo de mercancías que provienen de la otra punta del planeta representa una enorme fuente de contaminación que puede reducirse fácilmente consumiendo local. Interésate por el origen de lo que consumes, vuelve al mercado, a las tiendas especializadas y a los agricultores y productores y evita las grandes superficies.

Y repite el sistema con el turismo. Aunque nos duela aceptarlo, los vuelos low cost de las últimas décadas han disparado el tránsito aéreo, generando grandísimas de emisiones a la atmósfera y consumiendo grandes cantidades de energía de origen fósil. Aunque al principio te cueste, la próxima vez que viajes, intenta llegar en tren o bien escoge tu destino en función del medio de transporte con el que puedas llegar hasta él.

Come más proteína de origen vegetal
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Come más proteína de origen vegetal

Si la industria cárnica de producción intensiva es una de las más contaminantes del planeta, habrá que poner remedio a ello, ¿no crees? Eliminar o reducir considerablemente la ingesta de productos de origen animal sustituyéndolos por otras fuentes de proteína vegetal es un gesto decisivo contra el cambio climático, que además también cuidará de tu salud, si lo haces correctamente (ser vegetariano no significa alimentarse exclusivamente de ensaladas o de arroz…).

Come más legumbres, frutos secos, tofu, tempeh y semillas y, si te apetece seguir consumiendo carne, pescado, huevos, lácteos u otros productos de origen animal, cómpralos siempre ecológicos y de producción local.

Muévete sin humos
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Muévete sin humos

Eliminar la dependencia al automóvil y hacer la transición hacia un nuevo modelo energético sin energías fósiles es absolutamente imprescindible si queremos ganarle la partida al cambio climático. Pero eso no significa solamente sustituir todos los vehículos por nuevos vehículos eléctricos o propulsados con energías renovables, significa cambiar el paradigma del transporte actual y apostar decididamente por el transporte público y la bicicleta. Rápidos, eficientes, asequibles y sin humos.

Recuerda que el tren es el transporte de larga distancia más limpio y sostenible que existe. Utilízalo siempre que puedas en lugar del coche o del avión.

Y, siempre que la distancia y el tiempo te lo permita, desplázate a pie.

Haz boicot al plástico
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Haz boicot al plástico

Ya te hemos explicado todos los inconvenientes de utilizar este material derivado del petróleo. Puede ser muy cómodo como embalaje, pero es muy contaminante ya que no llega a reciclarse al 100% y puede actuar como disruptor endocrino.

Di no a todos los plásticos de un solo uso, sal siempre de casa con una bolsa de tela plegable encima por si necesitas comprar algo, lleva contigo una botella de agua reutilizable y libre de BPA, no utilices más papel de aluminio, pásate a las alternativas sin plásticos para pañales, compresas y tampones… ¡El mundo zero waste te espera con un montón de soluciones verdes y sostenibles!

Posee menos y comparte más
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Posee menos y comparte más

El último de los grandes bloques de hoy queremos destinarlo a algo importantísimo que implica un gran cambio de mentalidad: dejar de poseer tanto y aprender a compartir más. A lo mejor no necesitas un coche para ti solo, y puedes compartirlo con tu pareja, con tus amigos o con tus vecinos. O, sencillamente, no tenerlo y alquilarlo en caso de necesidad.

Piensa en todo aquello que puedas compartir con los demás y propón nuevas formas de relacionarte con los recursos y con las personas.

Como dice Aurélien Barrau, que nunca nos puedan preguntar por qué no hicimos nada cuando todavía estábamos a tiempo.