Estos días el frío extremo es el protagonista en casi todas las zonas de España. Tiene su encanto estar en el sofá calentita o jugar con la nieve, pero te podemos asegurar que a tu piel no le está sentando nada bien esta ola de frío polar. Rojeces, sequedad, grietas en los labios o irritación cutánea son algunos de los efectos de las bajas temperaturas.

¿Por qué afecta así el frío a la piel?

El ambiente frío disminuye el flujo sanguíneo para que no se pierda tanto calor por la piel, actúa como vasoconstrictor de las venitas de la piel. Por lo tanto, las células tienen menos oxígeno. Además, provocamos el efecto contrario, la vasodilatación, varias veces al día: cada vez que entramos en algún sitio con la calefacción puesta. Esta variación de temperaturas es nefasta para nuestra piel y es cuando se producen las microlesiones cutáneas como las rojeces, por ejemplo. Además, como hace frío, la producción de grasa disminuye, con lo que nuestra piel está menos hidratada. 

Sigue las recomendaciones que explica la Asociación Española de Dermatología y Venereología y paliarás los efectos del frío en tu piel.

1. Hidrata, hidrata e hidrata. Elige una crema hidratante de calidad y aplícala por la mañana y por la noche. Es muy importante que contenga agentes humectantes que retengan el agua de nuestra piel. ¿Conoces el azuleno? Es un aceite esencial que se extrae de las flores de la manzanilla especialmente indicado para cremas sensibles. Lacrema facial de azuleno de Soivre es perfecta para tratar las rojeces. Presta atención también a tus labios: es una de las partes del cuerpo que más sufre el frío. Aplica siempre que puedas un protector labial con protección solar.

2. Regenera. Cuando el daño ya está hecho, es importante cuidar la piel con un plus. Larosa mosqueta es un pequeño arbusto del que se extrae un aceite esencial conocidísimo por sus propiedades regeneradoras. Hay dos aceites que nos gustan especialmente: SoivreBottega Verde. Aplícatelo todas las noches antes de ir a dormir. Truco: si tienes las manos muy secas, embadúrnalas y ponte unos guantes de algodón. Deja actuar toda la noche y a la mañana siguiente las tendrás como nuevas.

3. Hidrata tu piel desde dentro. Siempre hay que comer frutas y verduras, pero en invierno, más que nunca. Prioriza las muy ricas en vitamina C, como el kiwi, la naranja o el brócoli. Truco: Aromatiza tus platos con perejil, ya que es uno de los alimentos con mayor concentración en esta vitamina. Ah, y no olvides beber, al menos, un litro y medio de agua al día.

4. No te duches con agua hirviendo. Sabemos que es difícil cumplir esta recomendación: con el frío que hace es inevitable entrar en la ducha y entrar en calor con el agua calentísima. Es igual de dañino que placentero. El cambio brusco de temperatura propicia las rojeces.

5. Protégete del sol. Es invierno, pero el sol quema igual. Si a la deshidratación por el frío añadimos una piel quemada el daño se duplica. Aplica una hidratante con protector solar antes de salir a la calle. Esta leche solar de Bottega Verde es, además, antiedad.

6. Abrígate. Nunca te olvides de los guantes y de la bufanda, aunque te parezca que ese día no hace tanto frío.