Normalmente llegamos de la compra y de forma automática lo ponemos todo en la nevera sin pensar demasiado dónde debe ir cada tipo de alimento. Sin embargo no todas las zonas están a la misma temperatura ni están aconsejadas para todos los productos alimenticios. Estos consejos pueden ayudarte a tener siempre una nevera de diez.

1. Coloca los alimentos más antiguos delante y los que acabes de comprar detrás, así te asegurarás de que no te caduque la comida en la envera sencillamente porque habías olvidado que había yogures más antiguos un poco más al fondo.

2. La verdura no necesita estar a temperaturas tan bajas como otro tipo de alimentos así que lo mejor es colocarla en los cajones de la parte inferior. No la guardes en bolsas cerradas y procura no apilarla demasiado para que no se estropee.

3. La carne y el pescado frescos, al contrario, necesitan de frío por lo que deben colocarse en las repisas inferiores que son las que están a temperatura más baja. Es importante conservarlos dentro de envases de plástico o vidrio. Una buena opción es envasarlos al vacío, una técnica que permite conservar los alimentos durante más tiempo y que ahora es fácil de poner en práctica en casa gracias a envasadoras como Vacpack.

4. Los lácteos, los embutidos y la comida ya cocinada (por ejemplo los restos del día anterior) necesitan algo menos de frío y deben guardarse en los estantes medios o superiores de la nevera.

5. La puerta es la zona en la que la temperatura es más alta por lo que deben colocarse en ella los alimentos que necesiten de menor refrigeración como pueden ser los huevos, las salsas envasadas, la mantequilla, la mermelada y las bebidas.

6. No hay que introducir alimentos calientes en la nevera porque harías aumentar la temperatura de esta. Si abres una lata de conserva y no la acabas no la guardes en la nevera, vierte en cambio su contenido en un tupper o cualquier otro tipo de envase que sí esté adaptado para el frigorífico.