A CORTO PLAZO:

1. Menor hemorragia postparto y mayor rapidez de contracción uterina. Las primeras dos horas tras el parto son claves para iniciar la lactancia, ésta activa la secreción de oxitocina que ayuda a contraer el útero y a reposicionarse.

2. Prevención de la anemia favorece la reducción del sangrado postparto, una mayor recuperación del tono y tamaño uterino y una prevención de la anemia.


A MEDIO PLAZO

3. Recupera la silueta. Dar el pecho ayuda a quemar más calorías y acelera la recuperación del peso anterior ya que se altera el metabolismo lipídico de la madre. Disminuye la síntesis de grasa a nivel periférico y aumenta la formación de lípidos para la leche.

4. Sin reglas. La secreción de prolactina bloquea la menstruación durante meses.


A LARGO PLAZO:

5. Baja el riesgo de osteoporosis. Se incrementa la absorción del calcio y a largo plazo produce una disminución de probabilidades de fracturas de caderas y de columna espinal en mujeres postmenopáusicas.

6. Menos riesgo de cáncer de mama. Dar el pecho al menos durante 12 meses, comporta una disminución del riesgo de cáncer de mama premenopáusico de hasta un 4,3%. Además, según un estudio publicado en el Journal of the National Cancer Institute si las mujeres que amamantan son diagnosticadas de un tumor de mama, éste será menos grave ya que tienen más probabilidades de tener el subtipo luminal A.

7. Menos riesgo de cáncer de ovario. La succión y el aumento de prolactina inhiben la ovulación provocando una disminución de los niveles de gonadotropinas (que regulan la función ovárica).

Con seis meses de lactancia estos beneficios ya se hacen evidentes pero aumentan si se mantiene hasta el año de edad. 

Lee sobre la importancia de la alimentación durante la lactancia.


En la revista Objetivo Bienestar del mes de junio te contamos una tendencia en auge, dar el pecho hasta que el niño dice basta.