1. Casi como la carne
Las proteínas de algunas de ellas son de tan alta calidad biológica que incluso podrían equipararse a la carne. Por ello, son realmente beneficiosas en las dietas vegetarianas y veganas.

2. Energéticas pero con nada de grasa
También son fuente de energía. 100 gramos contienen unas 20 calorías pero su contenido en grasa es mínimo por lo que pueden incluirse en dietas de adelgazamiento.

3. Fortalecen los huesos
Las setas contienen una sustancia denominada ergosterol que con la acción del sol se convierte en vitamina D. Este micronutriente favorece la absorción del calcio y el fósforo, imprescindibles para fortalecer los huesos.

4. Son muy saciantes
Estos alimentos son ricos en fibra insoluble. Es un nutriente de digestión muy lenta con lo que una pequeña cantidad de setas sacia. Pero hay que ir con cuidado y no abusar ya que producen mucha pesadez e incluso indigestión.

5. Potencian tus defensas
Por algo están consideradas un superalimento. Algunas setas típicas de la cocina asiática como shiittake, enoki, maitake, etc. fortalecen el sistema inmunológico e incluso se les han atribuido propiedades beneficiosas contra infecciones, algunos tipos de cáncer, enfermedades del corazón o alergias.

6. Recomendadas en diabetes
El champiñón es una seta cultivada excelente para utilizarla en dietas especiales, como por ejemplo, en diabetes. Esto se debe a que su aporte de hidratos de carbono es escasa y además contiene vitaminas del grupo B y proteínas. También contiene vitamina C, pero en menor cantidad.

7. Fuente de medicamentos
Algunos antibióticos muy conocidos como la penicilina se producen por hongos como el Penicillium o el Aspergillus. Pero, por supuesto, no son comestibles.