1. "Empieza todas las comidas con verduras", aconseja Alma Palau, presidenta del Consejo General de Dietistas-Nutricionistas de España. "De este modo, frenarás el ansia de comer", indica. Comienza todas las comidas y cenas con ensaladas o verduras e incorpora fruta en el desayuno.
  2. Logra que picotear te sea mucho más difícil. En lugar de llenar la nevera impulsivamente de cosas ricas, compra la comida poco a poco y con cabeza, pensando qué tipo de alimentos te convienen más para adelgazar (respuesta correcta: las verduras). Al igual que es mejor llevar a la mesa una ración normal, en lugar de la fuente con todo lo que hemos cocinado para no tener la tentación de repetir, con la cesta de la compra pasa lo mismo: es mejor centrarse en los básicos y dejar los caprichos para mejor ocasión.
  3. Pásate al método del plato. "Consiste en comer un plato único, nada de un primero y un segundo", explica la nutricionista Júlia Farré. "Este plato siempre ha de tener tres ingredientes: una parte vegetal (verdura o ensalada), una parte de hidratos de carbono complejos (por ejemplo, pasta, arroz, patata o pan) y una parte de proteínas (carne, pescado, legumbres, tofu o seitán, por ejemplo). "Al final, se trata de reproducir la pirámide alimentaria en este plato único. La primera cosa buena es que es muy difícil excederse en algo, porque, sencillamente, no cabe en el plato, no entra. Si se pretende perder peso, la mitad del plato han de ser vegetales, un cuarto del plato proteínas y el otro cuarto hidratos de carbono", indica Farré.
  4. "Llena el frutero de frutas de temporada", recomienda la nutricionista. En marzo comienzan a haber cerezas y albaricoques y siguen habiendo fresas, mandarinas y manzanas. Un frutero bien surtido con las frutas de cada estación es una respuesta sanísima a la tentación de comer entre horas.
  5. Ojo con las sobras. "Mucha gente es especialista en comerse los restos de comida de sus hijos, porque la educaron para no tirar comida: que si la papillita de frutas del bebé, que si la media croqueta que no se come la niña? Si sobran alimentos, guárdalos para la siguiente comida, pero te los comas", sugiere Farré.
  6. Busca aliados que estén ahí en los momentos de debilidad cuando veas que tu fuerza de voluntad flaquea. "Solo el hecho de hablar con alguien ya es una gran ayuda", reconoce Farré. Según esta nutricionista, es bueno buscar a alguien del entorno más próximo que haga de consejero, aunque también es posible conectar de algún modo con una misma cuando asoma la tentación, haciendo deporte, practicando la meditación o con cualquier otra actividad que distraiga el pensamiento de comer cuando no se tiene hambre. "Puede ser algo o puede ser alguien, pero hay que buscar apoyo en los momentos difíciles", admite la dietista.
  7. Mastica bien y dale 15 minutos a tu cerebro. Sin obcecarte, mastica bien los alimentos hasta convertirlos en una papilla. Tendrás una mejor digestión y comerás menos. Por otra parte, los 15 minutos es el tiempo aproximado que tarda en llegar la señal de saciedad. Intenta comer despacio.
  8. Convierte los cambios que has hecho en hábitos. Las transformaciones exigen tiempo. Sin embargo, cambiar de hábitos está al alcance de cualquiera: necesitas seguir entrenando las cosas que te han dado mejor resultado para adelgazar hasta que se conviertan en una costumbre.