El gasto farmacéutico continúa creciendo año tras año en nuestro país, especialmente con la recuperación económica progresiva que está sucediendo a la crisis. Sin embargo, este aumento viene producido no tanto por un mayor consumo, sino por el incremento del precio por receta. En este contexto, EAE Business School publicó recientemente el estudio Gasto Farmacéutico & e-health 2018, en el que llevó a cabo un análisis de la situación actual del sector, su evolución internacional y el e-health: un sector en expansión. 

Rafael Fraile, profesor de EAE Business School y director del informe, comenta que el crecimiento que ha habido en el número de recetas podría estar relacionado con un abuso de medicamentos y los consiguientes gastos que esto conlleva para nuestro sistema sanitario. Ante esto, advierte que “atajar el problema del abuso de fármacos requiere medidas de concienciación y la limitación del abuso de la medicina defensiva por parte de facultativos”.

Al analizar el gasto farmacéutico por comunidades autónomas, el estudio reveló que Andalucía y Cataluña son las que menos gastan (10,63 € y 10,74 € respectivamente), mientras que el País Vasco y Cantabria son las que presentan un mayor gasto (13,01 € y 12,9 € respectivamente). Este tipo de gasto se encuentra en realidad en línea con la media indicada por la OCDE: los países en vías de desarrollo suelen presentar gastos farmacéuticos inferiores a esta media, mientras que los países más desarrollados suelen gastar más dinero en medicamentos

Hay que considerar el grado de productos médicos que se consumen sin receta en España (automedicación) que pueden hacer que el porcentaje de gasto publico sea menor del que cabría suponer.

Un gasto reducido, pero que no deja de aumentar

De entre estos, el caso más destacado es el de Estados Unidos, donde el gasto farmacéutico supone casi un 20% del PIB nacional. En este sentido, no cabe duda de que el país se enfrenta a un crítico problema de salud pública derivado del excesivo consumo de medicamentos. De hecho, las muertes por opiáceos se han convertido en uno de los factores de fallecimiento más elevados, y existe un claro abuso de medicamentos para tratar el dolor.

Es un sector en expansión que en los últimos tres años ha doblado su tamaño debido al crecimiento de los dispositivos móviles, el envejecimiento de la población, a la escasez de profesionales sanitarios y la necesidad de mejorar la atención.

En contraste, el gasto farmacéutico en nuestro país está en un 8,9% del PIB, lo que nos posiciona como uno de los países de la Unión Europea con un porcentaje más bajo. “Este hecho puede resultar sorprendente si se tiene en cuenta que la idea existente es que en España la cobertura pública es de las más elevadas”, comenta Rafael. 

No obstante, no por ello debemos dejar de lado esta tendencia cada vez más elevada del gasto en medicamentos, ya que, según explica el director del estudio, “hay que considerar el grado de productos médicos que se consumen sin receta en España (automedicación) que pueden hacer que el porcentaje de gasto publico sea menor del que cabría suponer”. 

El ‘e-health’: un campo en clara expansión

Gracias a los avances de la tecnología, el ámbito médico ha podido desarrollar áreas tan diversas como la Historia Clínica Electrónica (HCE), la teleasistencia o los dispositivos móviles que permiten el seguimiento de los pacientes, entre otros. Ahora, también, el comercio electrónico está sirviendo de plataforma al sector farmacéutico.

En nuestro país, por ejemplo, a pesar de que se trata de un proyecto que se encuentra claramente e n sus inicios, muestra unas perspectivas de crecimiento muy prometedoras: para 2023, se espera que la cifra de ingresos duplique la de 2017.

“Es un sector en expansión que en los últimos tres años ha doblado su tamaño debido al crecimiento de los dispositivos móviles, el envejecimiento de la población, a la escasez de profesionales sanitarios y la necesidad de mejorar la atención”, señala Fraile. 

De todos modos, en España todavía nos falta ponernos las pilas con el uso de los dispositivos sanitarios digitales, ya que, hoy en día, tan sólo el 20% de la población los ha usado alguna vez. Por eso, uno de los propósitos del informe EAE es el de subrayar la necesidad de establecer programas dentro de nuestro sistema sanitario que potencien el uso del e-health. Tal y como afirma Rafael, “esta inversión inicial quedará sobradamente compensada los beneficios en las diferentes áreas del Sistema de Salud”. Esto sí, habrá ciertas barreras que nos tocará salvaguardar, como el tema de la privacidad de los datos personales y los riesgos de ciberseguridad, la fiabilidad de los datos y la mejora de las infraestructuras necesarias.