¿Todavía no has probado de aplicar los aceites vegetales sobre tu piel? Son una de las alternativas más comunes y extendidas en el cuidado de la piel por sus capacidades hidratantes, reparadoras y antiinflamatorias. Se diferencian de los cosméticos del mercado porque no contienen químicos, regulan la cantidad de grasa producida por la piel, y son más baratos, más naturales y, en muchos casos, más efectivos. Sus propiedades nutricionales y terapéuticas favorecen la apariencia y salud de la piel.

Para que sea así, es importante que sean puros, es decir, que se hayan extraído directamente de la planta y mediante una presión fría. Por esta razón, no debe aplicarle calor durante su elaboración. Del mismo modo, para conservarlos en buen estado deben guardarse dentro de un frasco oscuro y alejados de la incidencia directa del calor o del frío.

En algunos casos, los aceites son extraídos de las semillas, los vegetales y las frutas de la misma planta. De su procedencia dependerá tu elección, ya que cada aceite vegetal tiene unas propiedades diferentes, indicadas para un tipo de piel en concreto. Si vas a escoger uno, las opciones ecológicas pueden ser tu mejor opción, ya que no incorporan aditivos, ni pesticidas o fertilizantes tóxicos. La textura de los aceites vegetales es más untuosa, pero verás que se absorben rápidamente.

¿Qué aceite vegetal es mejor para ti?

Según tu piel te favorecerá más uno u otro, fíjate bien y escoge el que cubra mejor tus necesidades. Cada aceite tienes unas propiedades distintas, ¡escoge el tuyo!

Aceite puro de coco

Tiene propiedades antimicrobianas, antiinflamatorias y de adelgazamiento. Hidrata y nutre mucho la piel, además de evitar su envejecimiento prematuro. Aportará suavidad a tu piel, la tonificará y la protegerá de los factores externos. Es ideal para las pieles secas.

Aceite puro de almendras dulces

Su textura suave y ligera hace que sea muy agradable al tacto. Funciona con todo tipo de pieles, aunque especialmente con las más delicadas, y tiene un gran poder de hidratación. Incorpora un alto porcentaje de vitaminas y minerales que se convierten en grandes aliados para tratar la dermatitis, las grietas y las quemaduras. Aporta a la piel una gran suavidad y mejora su flexibilidad y elasticidad.

Aceite puro de rosa de mosqueta

Destaca por su alto contenido en grasos esenciales poliinsaturados y por su capacidad nutritiva, renovadora y reconstituyente del tejido epitelial. Además, actúa como antioxidante y está recomendado para combatir manchas y cicatrices o para prevenir la aparición de arrugas y estrías. Es uno de los más indicados para las pieles secas y que carecen de vitalidad.

Aceite puro de Argán

Su poder hidratante protege la piel de los daños provocados por los radicales libres. Se absorbe muy fácilmente y aporta brillo a la piel. Su poder antioxidante es la propiedad que más le caracteriza, convirtiéndose en una opción ideal para las pieles maduras al retardar la oxidación y degeneración de tejidos.

Aceite puro de caléndula

Es ideal para tratar la psoriasis, la dermatitis, eccemas, quemaduras, manchas de la piel e irritaciones alérgicas. Está muy recomendado para las pieles sensibles y atópicas, por su suavidad, ligereza y capacidad antiinflamatoria para aliviar el picor. Además, hidrata hasta las capas más profundas de la piel.

Aceite puro de jojoba

Actúa como antioxidante, hidrata y nutre la piel. Es perfecto para las pieles grasas, con acné y para las que tienden a tener brillos. No obstruye los poros ni las glándulas sebáceas, y sirve para regular y equilibrar la piel. También sirve para prevenir el envejecimiento prematuro de la piel.

Manteca de Karité

Es un aceite muy nutritivo y ideal para combatir la sequedad e irritaciones de la piel. También es práctico cuando se padece dermatitis o se tienen quemaduras, grietas o eccemas. ¡Ya sabes qué hacer si tienes la piel seca!

Aceite de aguacate

Mantiene la piel bien hidratada gracias a su alto contenido en ácidos grasos y la regenera. Está recomendado para las pieles secas y envejecidas, ya que regenera la piel en profundidad. Además, previene los daños que causan los radicales libres sobre la piel y la formación de arrugas y estrías.

Aceite de Onagra

Si tienes problemas hormonales o con el acné opta por este aceite que favorece al equilibrio y regulación de hormonas y alivia los síntomas menstruales. Asimismo, elimina rojeces, manchas y eccemas, mejorando la apariencia del cutis.

Aceite de ricino  

Es antiinflamatorio y antioxidante, proporciona suavidad e hidrata la piel, y la regenera. Es indicado para tratar eccemas, heridas, quemaduras y herpes. Se absorbe rápidamente y es adecuado para pieles secas. Y también reduce las arrugas, las espinillas y las bolsas de los ojos.