Desde hace miles de años, la medicina tradicional china utiliza la acupuntura (inserción de finas agujas en determinados puntos del cuerpo) para aliviar el dolor y mejorar el bienestar de los pacientes. Según esta antigua ciencia, la salud depende del equilibrio entre las fuerzas opuestas del yin (energía negativa) y el yang (energía positiva) y en el correcto mantenimiento de la energía vital, el llamado chi.

En el cuerpo humano, la energía fluye a lo largo de 14 canales invisibles, llamados meridianos, relacionados cada uno de ellos con los principales órganos y funciones del organismo. A lo largo de estos meridianos existen cientos de puntos de acupuntura que tienen efecto en el flujo de energía, así que cuando el equilibrio se rompe, aparecen los dolores o los problemas.

Uno de ellos, casi inevitable, son las consecuencias físicas de la edad reflejadas en la piel. Quizás por ello, son muchos los artistas y famosos que ahora están acudiendo a la acupuntura en su búsqueda de frenar los efectos de la edad. Esta estimulación de puntos anatómicos mediante agujas también se usa para tratar la dermatitis y para aliviar o frenar la degeneración de la frente, labios, pómulos, ojos, barbilla, cuello o papada, entre otros. El objetivo es mejorar la piel, dándole consistencia y otorgándole el toque joven que empezaba a desaparecer. Para ello, se requieren varias sesiones de tratamiento y un diagnóstico temprano del problema a tratar.

Una vez analizado, el profesional usará unas de las técnicas actuales (agujas, electroacupuntura, moxibustión, con ventosas o con láser) y los resultados comenzarán a ser visibles a las pocas semanas.