No nos engañemos, la cesta de la compra, si es ecológica, es más cara que la convencional. A pesar de que ya hay muchos estudios que demuestran que los productos bio, libres de un montón de productos químicos y/o tóxicos con los que se suelen preparar los convencionales, son más saludables, también son más difíciles y costosos de producir, por ese motivo son más caros.
Los productos ecológicos son más costosos de producir, por eso son más caros
A la fruta y a la verdura, por ejemplo, si durante su conreo no se le añaden pesticidas u otros productos tienen más probabilidades de ser atacadas por insectos, además de producirse en menos cantidad o requerir más cuidados. En cuanto a la ganadería, el coste de hacer crecer a un pollo en condiciones de libertad, sin administrarle antibióticos u hormonas, sin comer pienso artificial y sin necesidad de engordarlo rápidamente, también es mucho más elevado. Y algo parecido pasa con todo el resto de productos ecológicos: su sello, si es oficial, garantiza que el producto supera unos estándares muy elevados de calidad en los que no se permite el uso de determinados tóxicos o químicos.
Todo ello se traduce en un coste elevado por parte del consumidor que, a menudo, hace el esfuerzo de invertir en su salud y apostar por la cesta ecológica. Pero, ¿qué pasa cuando no se puede comprar todo eco? La buena noticia es que podemos priorizar algunos productos por delante de otros, ya sea por la frecuencia o la cantidad en la que los consumimos o por la cantidad de tóxicos que arrastran.
¿Y los productos bio de grandes supermercados?
Por otro lado, la moda del universo bio ha hecho que la gran industria alimentaria se ponga las pilas y empiece a distribuir productos de origen orgánico en grandes superficies, así que cada vez es más fácil encontrar alimentos y cosméticos con el sello eco y de marca blanca. Aunque son más baratos que el resto y su calidad es buena, muchos son poco sostenibles ya que han sido producidos fuera del país y cuentan con una huella de carbono elevada. Fíjate también en el tipo de envase con los que vienen envueltos y evita esta y otras técnicas de greenwashing con las que pueden darte gato por liebre.
Así que, en su lugar, y siempre que puedas, es preferible que los evites y los sustituyas por productos de proximidad, comprados directamente al productor o con el menor número de intermediarios posible, con el fin de apoyar el comercio y la producción local (también puedes investigar qué cooperativas tienes cerca o informarte sobre las cestas que muchos productores de tu zona envían directamente a casa de forma semanal o quincenal).
Sea como sea, si no podemos hacer una compra 100% ecológica, ¿cuáles son los productos que deberíamos priorizar?