Skyr: el lácteo islandés con más proteína

Las propiedades más interesantes para la salud de este tipo de yogur de origen nórdico es un alto contenido en proteínas y una textura más cremosa y con más cuerpo, características cada vez más buscadas por los consumidores de hoy en día.

Skyr el lácteo islandés con más proteína
Skyr el lácteo islandés con más proteína
Cristina Román

Periodista

El skyr es un producto lácteo de origen islandés que ha ido ganando protagonismo por sus beneficios para la salud. Aunque muchos lo clasifican como un yogur, en realidad es un híbrido entre éste y una crema de queso fresco, ya que su textura y sabor quedan a medio camnino entre los dos.

Una de las principales características saludables del skyr es su alto valor en proteína

Su elaboración se caracteriza por utilizar hasta cuatro veces más leche que un yogur convencional, lo que le aporta este extra de nutrientes y proteína, y esta textura más densa y cremosa.

La historia del skyr

El skyr tiene su origen en Islandia. Allí, durante siglos, la falta de muchas herramientas y métodos básicos para cultivar, cocinar y conservar los alimentos dio forma a la tradicional dieta de esta isla, siendo el pescado, el cordero y los lácteos los pilares fundamentales de la dieta. Apenas se incluían verduras, por su escasez, por su incompatibilidad con el clima y por las restricciones comerciales del país. Además, en Islandia no se cultivaban cereales, la leña era un bien escaso y la sal un producto limitado. Todo esto provocaba que no hubiera disponibilidad de alimentos y se tuvieran que buscar métodos de conservación de los productos más típicos.

Todos los países nórdicos tienen una gran tradición en la producción de leche y las leches fermentadas han jugado un papel importante en la nutrición de las personas que habitaban el norte de Europa.

Históricamente, las leches fermentadas, a menudo denominadas leche agria, se elaboraban y consumían en el hogar 

La producción casera de leches fermentadas es ahora mucho menos común en estos países, pero la creciente popularidad del yogur ha provocado el interés en las leches fermentadas nórdicas, asociadas con microorganismos beneficiosos para la salud.

Similitudes y diferencias con el yogur tradicional

Los alimentos y bebidas fermentadas estuvieron entre los primeros productos alimenticios procesados consumidos por humanos. El skyr nos recuerda habitualmente a un yogur tradicional. El proceso de fermentación es similar aunque con características específicas, y la textura varía ligeramente, siendo el skyr un poco más denso aún conservando un sabor similar.

El yogur es un producto que se introdujo hace siglos y con el paso del tiempo se ha mejorado la textura, el sabor y las propiedades para la salud, relacionándose con una mejora de la salud intestinal y del sistema inmunitario. Las investigaciones han mostrado fuertes asociaciones entre el consumo de alimentos fermentados y un menor riesgo de enfermedades, y se han puesto encima de la mesa otros productos, como el skyr y también el kéfir, que le hacen la competencia nutricional al yogur en muchos aspectos.

Normalmente el skyr está hecho a partir de leche desnatada, a la que se le ha quitado la crema o nata

Luego, la leche se calienta y, una vez ya calentada, se le agregan los cultivos vivos de bacterias que promoverán la fermentación e incrementarán su espesor. Cuando se ha culminado este proceso, se cuela para eliminar el suero. La principal diferencia entre un yogur convencional y el skyr, es que este último es más denso nutricionalmente, aportando más proteínas, vitaminas y minerales por porción.

Granja lechera islandesa
Granja lechera islandesa

Propiedades del skyr

Las propiedades más interesantes para la salud de este yogur es un alto contenido en proteínas y una textura más cremosa y con más cuerpo, características cada vez más buscadas por los consumidores de este producto. Para ser más concretos, el skyr tiene más proteína que otros tipos de lácteos, con una media de 11 gramos de proteína por cada 100 gramos de producto. En comparación, un yogur estilo griego contiene 7 gramos de proteína por cada 100 gramos. La razón principal es que para producir skyr se utiliza mucha más leche que para hacer un yogur tradicional, lo que incrementa su valor nutricional y su contenido en proteínas.

El skyr proporciona una media de 11 gramos de proteína por cada 100 gramos

Otra propiedad interesante del skyr es que es bajo en calorías, así como bajo en grasa y carbohidratos. Igualmente, hay que tener en cuenta que algunas marcas agregan nata durante su procesado para que el skyr tenga una textura todavía más cremosa, lo que incrementa el contenido en grasa.

Sobre su contenido en vitaminas, destaca especialmente su alto contenido en vitamina B12 que, al igual que las otras vitaminas del complejo B, es importante para el metabolismo de las proteínas. Por su parte, los minerales que más destacan del skyr son el calcio, potasio, magnesio y fósforo.

Beneficios del skyr para la salud

La ciencia ha demostrado que los productos altos en proteínas, como es el skyr, son beneficiosos para regular el azúcar en sangre, mejorar la salud de los huesos y cuidar nuestros músculos. Además, cuanta más proteína contiene un lácteo, más sensación de saciedad nos provocará y menos sensación de hambre tendremos a lo largo del día, lo que conduce a mantener un peso saludable.

Al tener un alto contenido en calcio, el skyr ayudará a mantener la salud ósea y una alta densidad en los huesos, evitando así problemas como la osteoporosis. Solo una porción de skyr puede proporcionarnos el 20% del calcio diario que necesitamos.

El skyr fortalece el sistema inmune, equilibra la flora intestinal y apoya los procesos de digestión

Sus otros minerales, como es el potasio y el magnesio, son importantes para la salud cardiovascular, ayudando a mantener una presión arterial saludable y dentro de los límites.

Por último, su alto contenido en probióticos, las bacterias buenas para nuestros intestinos, hace que el skyr fortalezca el sistema inmune, equilibre la flora intestinal y apoye los procesos de digestión.

Cómo introducir el Skyr en tu día a día

Por lo general, el skyr se disfruta como un desayuno rico en proteínas, un postre saludable o un tentempié entre comidas.

Al tener una textura más densa que un yogur, a veces se mezcla con leche para hacerlo más líquido. Se puede tomar encima de tostadas, o en un bol combinado con frutas frescas, frutos secos, semillas o cremas de frutos secos, para aportarle más vitaminas, minerales y proteínas y convertirlo en un desayuno mucho más completo.

Asimismo, también se puede utilizar como sustitutivo de la crema de queso fresco en postres saludables y también se puede introducir en batidos, quiches y cremas de verduras, para aportar cremosidad y un extra de nutrientes.

Sobre el autor
Cristina Román

Periodista española especializada en Nutrición en UK. Creadora y editora de I AM BIO

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