El Día de Acción de Gracias, o Thanksgiving Day, es una de las celebraciones más importantes en Estados Unidos sólo después del 4 de julio. Su historia se remonta a 1620, cuando una colonia de emigrantes ingleses conocidos como peregrinos, se estableció en Plymouth, Massachusetts, con la idea de encontrar la libertad de culto fuera de Europa.
Cuando llegó el invierno, más de la mitad de la colonia murió a causa del frío, el hambre y las enfermedades. Quienes lograron sobrevivir se establecieron en la región y en 1621 conocieron a un indio americano que se hizo amigo de la colonia y les enseñó a cultivar maíz y pescado.
En el otoño de ese año, los peregrinos recogieron su primera cosecha. William Bradford, primer gobernador de Plymouth, sugirió destinar un día para dar las gracias por los alimentos recolectados.
¿Cómo y cuándo surgió el Día de Acción de Gracias?
Así fue como los colonos invitaron a los indios a su celebración y compartieron pavo, pescado, calabazas y frutos secos. La primera vez que el Día de Acción de Gracias se celebró oficialmente fue el 30 de julio de 1623, pero el festejo no fue constante debido a los problemas que surgieron entre los peregrinos y los indios nativos.
Tras la unificación de las 13 colonias, el presidente George Washington presentó en 1789 una iniciativa en el Congreso para dar gracias a Dios por su protección, la libertad y la prosperidad de los Estados Unidos. La fecha aprobada fue el 26 de noviembre de ese mismo año.
Sin embargo, fue Abraham Lincoln, casi un siglo más tarde, en 1873, quien finalmente logró establecer el Día de Acción de Gracias como una fiesta nacional celebrada cada año el cuarto jueves de noviembre.
En este día las familias estadounidenses se reúnen para compartir alimentos que simbolizan las cosechas de los peregrinos. Además, el presidente en turno otorga el indulto a un pavo, que es la cena tradicional de esta celebración.

Beneficios de comer pavo
La carne de pavo es una carne que los estadounidenses consumen tradicionalmente desde finales de noviembre y durante el mes de diciembre en las festividades navideñas. Además, cabe recordar que el pavo se encuentra disponible todo el año en las carnicerías y en los mercados.
La carne de pavo es una carne magra, bastante libre de grasa, que contiene todos los aminoácidos esenciales, así como una gran cantidad de proteína. ¿Sabías que puede llegar a contener entre 20 y 25 gramos de proteína por cada 100? El pavo posee además micronutrientes como el zinc, el selenio, la niacina y la colina, que son necesarios para nuestro organismo.
De esta manera, no tiene por qué consumirse solamente en Navidad, sino que puede ser una proteína que nos puede aportar en cualquier momento del día: podemos elaborar sencillos sándwiches o ensaladas, que son deliciosas. Para aquellos que quieren cuidar la línea, el pavo es un alimento ideal para alcanzar la saciedad; es decir, la llenura de la persona, que será un poquito más elevada que comiendo solo una ensalada vegetal.
También es un aliado para evitar la sarcopenia, una afección que se caracteriza por la pérdida de masa, fuerza y funcionamiento de los músculos en los adultos mayores. Los signos y síntomas incluyen debilidad, cansancio, falta de energía, problemas de equilibrio y dificultades para caminar y mantenerse de pie.
Algunas personas de la tercera edad evitan alimentos ricos en proteínas como el pavo y otras carnes magras porque aseguran que el sabor ya no es el mismo. Son carnes que dejan de resultarles apetecibles, pero si combinamos el pavo con alimentos ligeros y salsas caseras puede convertirse en una deliciosa opción para alimentar a nuestros mayores y alejarles de la pérdida de masa muscular y debilitamiento que provoca la sarcopenia.
Ideas de recetas con pavo
A continuación, te proponemos siete ideas de recetas de pavo para introducirlo en una dieta equilibrada y aprovechar al máximo sus nutrientes: