Los mitos y verdades de la agricultura ecológica

Cada vez nos preocupa más la calidad y procedencia de los alimentos. Lo que se traduce en alternativas a los cultivos tradicionales como la agricultura ecológica, un sistema que evita el uso de productos químicos y respeta el medio ambiente.

Los mitos y verdades de la agricultura ecológica
Los mitos y verdades de la agricultura ecológica
Sara Roqueta

Sara Roqueta

Periodista

Consumir conscientemente nunca estuvo tan en auge como ahora. Cada vez son más las personas que revisan su consumo. ¿De dónde viene este alimento? ¿En qué condiciones ha sido creado? Una responsabilidad con el medio ambiente y con nuestra propia salud que también nos acerca al universo de la explotación agrícola. Porque, más allá del tradicional sistema agrícola, existen soluciones sostenibles. Es el caso de la agricultura ecológica, que se compone de recursos naturales y evita el uso de productos químicos u organismos genéticamente modificados (OGMs).

Pero ¿son todo ventajas? Para empezar debemos centrarnos en la realidad. Y es que, la agricultura ecológica surge como una práctica alternativa a la explotación masiva y de monocultivo que hasta ahora imperaba. Tanto desde la sociedad como desde las instituciones, cada vez se demandan más productos ecológicos. Y ahí encuentra su hueco este tipo de agricultura orgánica o biológico, totalmente basada en la materia.

Tanto es así que, según el último Informe publicado por EAE Business School sobre Alimentación Saludable 2018, la innovación en productos saludables (desde abril 2018 hasta marzo 2019) ha presentado un crecimiento superior al 10%. Es decir que, debido al aumento de la demanda de productos de mayor calidad, muchas empresas se suman a la revolución ecológica y al consumo responsable apostando por productos eco y más sanos.

De hecho, si por algo destaca esta práctica es por sus beneficios ecológicos a través de un cultivo respetuoso con el medio ambiente y con una mayor biodisponibilidad de los alimentos. Esto es posible gracias al uso de insecticidas o fungicidas naturales para el manejo de plagas y enfermedades, en lugar de los habituales productos químicos que tanto dañan la tierra y los alimentos que más tarde consumiríamos.

Al no llevar químicos sintéticos u organismos genéticamente modificados, ni para abono ni para combatir las plagas, los alimentos orgánicos que se obtienen ayudan a conservar la fertilidad de la tierra. Uno de los fertilizantes más utilizados y de producción propia es el compsot, un producto obtenido a partir de diferentes materiales de origen orgánico. Esto se traduce en que la alimentación del terreno es mucho mejor, más rico, más cuidado. El buen estado del suelo es primordial. Por ejemplo, gracias a la rotación de cultivos, es posible que los terrenos terminen siendo ricos en micronutrientes y la biodisponiblidad del suelo aumente.

Una actividad de explotación agrícola sostenible que utiliza recursos naturales y evita los productos químicos u organismos genéticamente modificados (OGMs) para conseguir alimentos ricos en nutrientes.

Entonces, ¿los cultivos ecológicos son más respetuosos con el medio ambiente y pueden ayudar a abordar múltiples problemáticas actuales, como, por ejemplo, la desertificación? Rotundamente, sí. Básicamente porque la desertificación es el proceso por el cual una zona fértil pierde su potencial de producción.

Sin embargo, si se utilizan soluciones más sostenibles, como el humus de lombriz, esto permite que el suelo sea más fértil al potenciar la materia orgánica del suelo, según recomiendan desde Nostoc Biotech, compañía especializada en fertilizantes naturales y control biológico a base de humus de lombriz y microorganismos derivados.

Muchas personas prefieren ya consumir este tipo de productos sostenibles al presentar una mayor calidad y ser más sabrosos. En ese sentido, una de las empresas veteranas en la fruta ecológica en Cataluña es Germans Coll​, en el Pla d’Urgell, que produce al año unas 500 toneladas de fruta. Porque, aunque las hectáreas destinadas a fruta ecológica representan solo un 3% del total, es uno de los cultivos que más está incrementando.

Un sistema sostenible y de bajo costo

Otra de las ventajas de estos productos con la etiqueta orgánica es el bajo costo. Es decir, la gran cantidad de ahorro que se puede conseguir al tener un menor gasto de agua o fertilizantes. Y debido a que estos productos cada vez presentan más demanda, si logramos hacer una buena conversión y aplicar un sobreprecio puede aumentar la rentabilidad. 

La clave, al final, está en un correcto y equilibrado estudio de esta práctica. Además, este sistema es la evidencia de que a través de la agricultura ecológica se fomenta la disminución de químicos en la cadena alimentaria o la reducción de emisión de gases de efecto invernadero

Parece que lo de "cultivos libres de químicos" podría permanecer a largo plazo. No solo por el alcance que ya gana entre aquellas personas que han decido apostar por un consumo responsable, sino por la implicación de empresas y otras entidades que han visto en la agricultura ecológica un verdadero potencial activo para afrontar los retos, presentes y futuros, en materia de sostenibilidad. Una opción sostenible y mantenible que la Comisión Europea ya está impulsando a través de ciertas medidas para que, en 2030, el 25% de todas las tierras de cultivo de Europa se dediquen a este tipo de agricultura.  

A pesar de este creciente cambio de mentalidad, todavía existen falsas creencias acerca de la agricultura sostenible. Te dejamos ahora más información al respecto, además de cinco mitos y verdades sobre los cultivos libres de tóxicos, según desvela Nostoc Biotech.

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