¿Por qué es tradición en España comer uvas en Nochevieja?

Aunque, hoy en día ya se ha convertido en una auténtica tradición, esta forma de despedir el año se remonta a principios del siglo pasado y empezó como una reivindicación social contra la aristocracia.

Nochevieja uvas
Nochevieja uvas
Marc Lloveras

Periodista en construcción. Adicto a la actualidad política y cinéfilo.

Como en todas las culturas del mundo, cada Nochevieja nos juntamos con la familia o los amigos para ver las campanadas y celebrar que empieza un nuevo año. Pero en España lo hacemos acompañados por 12 uvas, nos comemos una por cada campanada que suena hasta llegar a medianoche. Esta es una tradición que hacemos con normalidad sin pensar en su significado, pero seguramente te hayas preguntado alguna vez porque lo hacemos y cuál es su origen.

La creencia popular señala que las uvas empezaron a tomarse en España en la Nochevieja de 1909, tras un excedente de la cosecha en Alicante. Las productoras trataron de incrementar las ventas con una campaña que aseguraba que traían buena suerte.

Aun así, hay pruebas de que esta costumbre existía desde antes y que la mítica campaña de 1909 afianzó la tradición. Sobre 1880, la alta burguesía madrileña copió a los franceses la tradición de celebrar fiestas privadas en las que se bebía champán y se comían uvas. Por contra, las clases populares celebraban fiestas callejeras la Noche de Reyes.

Pero debido al desfase que generaban, en 1882 el Ayuntamiento de la capital empezó a cobrar cinco pesetas, que era mucho en esa época, para quien quisiera festejar por las calles de Madrid. Entonces, los "chulapos" se rebelaron contra la norma: aprovecharon que aún estaba permitido reunirse delante del reloj de Gobernación de la Puerta del Sol para escuchar las campanadas en Nochevieja y dijeron que había que comer uvas, para así reírse de los rituales aristócratas.

 

Tradiciones extranjeras: pasteles, arrenques o lentejas

Aunque tengamos muy interiorizado que lo normal es comer uvas, las tradiciones cambian según los países y también el modo en el que dan la bienvenida a un nuevo año. Por ejemplo, en Grecia toman un pastel llamado Vassilopitta, colocan una moneda de oro  dentro porque da suerte a quien le toque. Algo bastante parecido a lo que se hace en España con el roscón de Reyes.

En Italia se comen lentejas estofadas. En Polonia y en ciertas zonas de Alemania consumen arenques en escabeche. En Holanda, los tradicionales oliebollen, unos bollos de aceite parecidos a los buñuelos, pero rellenos de trozos de manzana, pasas o fruta confitada.

 

Precauciones para comer las uvas sin riesgos

A la hora de comer las uvas intentamos ir muy rápido para que coincidan con el número de campanadas que van sonando y muchas veces a partir de la quinta ya comenzamos a tener problemas para seguir el ritmo. Cuando suena la última campanada aun vamos por la octava uva y tenemos la boca llena. Puede resultar gracioso, pero en realidad es muy peligroso y por eso hay que tomar algunas precauciones para evitar el riesgo de atragantamiento.

Su forma ovalada y su piel resbaladiza hacen que sea fácil tragárnoslas sin masticar. Por ello, los médicos recomiendan tener cuidado y evitar que lo lleven a cabo los niños, en particular los menores de cinco años. Sugieren cortar las uvas en trozos pequeños y quitarles la piel y las pepitas. Es mejor comprarlas en la frutería y hacerlo nosotros mismos, que comprar una lata de supermercado con las uvas ya peladas. De este modo no contaminamos y el producto es mucho más sano.

La opción de cortarlas en trozos y quitarles la piel y las pepitas no tiene porque ser una opción solo para los menores. Incluso existe una marca que vende el zumo de doce uvas, para seguir con la tradición, pero eliminando el riesgo de atragantamiento.

 

Alternativas a las uvas

Hay personas a las que no les gustan las uvas y, por tanto, se quedan excluidas de la tradición. Para evitar que se queden mirando como los demás engullen una por una las uvas con cada campanada, os ofrecemos algunas alternativas. Algunos optan por gominolas, lacasitos, conguitos o palomitas, pero si queréis opciones más saludables consultad la siguiente lista:

  • Arándanos: Una opción sana es comer 12 arándanos, porque es una fruta muy pequeña y fácil de tragar.
  • Gajos de mandarina: Son un poco más grandes y cuestan más de comer. Hay que intentar buscar las que no tengan pepitas.
  • Frambuesas: Las frambuesas no se tienen que pelar ni tienen pepitas, así que es una opción cómoda para saludar el nuevo año. Además, son ricas en vitamina C.
  • Fruta troceada: Si no te ha convencido ninguna de las anteriores frutas para intercambiar por las uvas, puedes cortar un plátano, melón, piña o tu fruta preferida en 12 trozos. También vale hacer una macedonia.
  • Aceitunas: Para los que no os convenzan las frutas y queráis algo más sabroso y salado, las aceitunas siempre son una buena opción, pero siempre sin hueso si no os queréis atragantar.
  • Garbanzos: En España hay quien sustituye las doce uvas por doce de estas legumbres cocidas.
  • Avellanas: Los frutos secos siempre son una buena opción para picar y también lo son para despedir el último día del año.
  • Pistachos: Es otro fruto seco recomendable, aunque puede que no sea suficiente con tomar 12 y te comas la bolsa entera.
Sobre el autor
Marc Lloveras

Periodista en construcción. Adicto a la actualidad política y cinéfilo.

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